El precio de la gasolina en Estados Unidos superó los 4 dólares por galón este 30 de marzo, un nivel que no se registraba desde 2022, en medio de la creciente tensión en Medio Oriente y el impacto en los mercados energéticos globales.
De acuerdo con la plataforma GasBuddy, el costo promedio nacional ha subido más de un dólar por galón desde finales de febrero, lo que representa un incremento cercano al 36% en pocas semanas.
El repunte coincide con la intensificación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito global de petróleo.
Especialistas advierten que el aumento en los combustibles está directamente ligado al encarecimiento del crudo, cuyos futuros en el mercado estadounidense superaron los 100 dólares por barril tras reportes de ataques a infraestructura petrolera en la región.
El alza ya impacta a los consumidores, quienes enfrentan mayores costos para llenar sus tanques y, en consecuencia, un incremento en el precio de productos y servicios. Para muchos, el umbral de los 4 dólares representa un punto crítico que afecta directamente su economía diaria.
En el plano político, el aumento en los precios representa un desafío para la administración del presidente Donald Trump, quien había planteado como objetivo reducir los costos energéticos mediante una mayor producción nacional.
Aunque el gobierno ha implementado medidas como flexibilizar regulaciones para el transporte de combustible, analistas consideran que su impacto será limitado frente a la volatilidad del mercado internacional.
Con el conflicto aún en curso, expertos anticipan que los precios podrían continuar al alza, manteniendo la presión tanto en los bolsillos de los ciudadanos como en el escenario político estadounidense.
