Ciudad de México, 3 de abril de 2026.
El Viernes Santo es una de las fechas más importantes de la Semana Santa. Conmemora la crucifixión y muerte de Jesucristo, formando parte del Triduo Pascual junto al Jueves y Sábado Santo. En este día, millones de fieles católicos, protestantes y ortodoxos viven un tiempo de profundo recogimiento, silencio y reflexión.
Según los Evangelios, Jesús fue condenado por Poncio Pilatos, cargó la cruz hasta el Monte Gólgota y fue crucificado junto a dos ladrones. Durante su agonía pronunció las Siete Palabras, que se convierten en objeto de meditación para los creyentes. La liturgia recuerda estos momentos con el Vía Crucis, la adoración de la cruz y la meditación de su Pasión.
Liturgia y prácticas religiosas
En la Iglesia católica no se celebra la Eucaristía. En su lugar se realiza la Liturgia de la Pasión del Señor por la tarde, que coincide con la hora tradicional de la muerte de Jesús. El color litúrgico es el rojo, en alusión a la sangre derramada, y es común cubrir las imágenes religiosas con telas moradas.
El día se caracteriza por el ayuno y la abstinencia de carne, una norma que aplica especialmente a los fieles entre 14 y 59 años.
¿Qué se puede (y se recomienda) hacer?
- Participar en la Liturgia de la Pasión y el Vía Crucis.
- Orar, meditar y asistir a servicios religiosos.
- Realizar actos de caridad y ayuda al prójimo.
- Guardar silencio y reflexión.
- Comer pescado, mariscos o alimentos vegetarianos.
¿Qué no se debe hacer?
Las tradiciones y recomendaciones religiosas sugieren evitar:
- Comer carne roja (sustituida por pescado o vegetales).
- Realizar trabajos o actividades laborales.
- Participar en fiestas, música alta, bailes o celebraciones ruidosas.
- Consumir alcohol en exceso.
- Discusiones o comportamientos agresivos.
- Tener relaciones sexuales.
- Regañar fuertemente a los niños.
- Jugar, bailar o realizar actividades de diversión.
- Vestir de rojo.
- Salir de viaje o realizar traslados a las 3 de la tarde, hora simbólica de la muerte de Cristo.
Aunque algunas de estas restricciones tienen un componente cultural más que estrictamente doctrinal, el espíritu del Viernes Santo invita al recogimiento, la penitencia y la preparación espiritual para la Resurrección que se celebra el Domingo de Pascua.
Este día representa un momento de memoria del sacrificio de Jesús y una invitación a vivir con mayor coherencia los valores cristianos.
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