Estados Unidos reconoció públicamente por primera vez que cuenta con armas de control espacial desplegadas en órbita, destinadas a proteger a sus fuerzas militares frente a posibles acciones hostiles.
El anuncio fue realizado por el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, durante la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética celebrada en National Harbor, Maryland. El funcionario aseguró que el país debe mantenerse preparado ante amenazas que continúan evolucionando tanto en el aire como en el espacio.
Meink no reveló cuántas armas fueron desplegadas, cuándo fueron enviadas al espacio ni cuál es su funcionamiento. Tampoco aclaró si se trata de sistemas capaces de destruir objetivos físicamente o de tecnología no destructiva, como equipos diseñados para bloquear comunicaciones o interferir con satélites.
El secretario explicó que mantener el dominio espacial resulta esencial para la seguridad militar, económica y civil de Estados Unidos. La declaración también fue considerada una señal de advertencia ante el desarrollo de capacidades espaciales y antisatélite por parte de China y Rusia.
Autoridades estadounidenses han señalado que ambos países realizan pruebas y maniobras que podrían tener aplicaciones ofensivas. Washington también ha acusado a Rusia de trabajar en tecnología capaz de afectar satélites, mientras que Moscú ha rechazado algunas de esas acusaciones.
Un ataque contra sistemas orbitales podría generar consecuencias internacionales, debido a que los satélites son utilizados para las comunicaciones, los servicios bancarios, el transporte, la navegación, los pronósticos del tiempo y la atención de emergencias.
El anuncio se produce mientras el gobierno de Donald Trump impulsa la llamada “Cúpula Dorada”, un ambicioso sistema de defensa que contempla sensores e interceptores espaciales para detectar y neutralizar amenazas con misiles.
Meink indicó que uno de los programas estadounidenses de interceptores espaciales avanzó del contrato inicial a la fabricación de equipos preparados para vuelo en menos de un año. Sin embargo, evitó revelar mayores detalles, argumentando que divulgar información específica podría reducir la capacidad de disuasión del país.
La confirmación representa un cambio importante en la política de comunicación del Pentágono, que anteriormente evitaba reconocer de manera directa la existencia de armamento estadounidense en órbita.
