Una investigación del Gobierno de Estados Unidos reveló graves deficiencias en las condiciones de detención de migrantes en el polémico centro conocido como “Alligator Alcatraz”, en Florida, incluyendo hacinamiento, falta de atención médica adecuada y el confinamiento de personas en pequeñas estructuras metálicas.
El reporte de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) señala que el centro utilizó espacios de aproximadamente 1.7 metros cuadrados, descritos por el personal como “zonas de calma”, para mantener aislados temporalmente a algunos detenidos.
De acuerdo con la investigación, al menos 79 migrantes fueron colocados en estos espacios entre julio de 2025 y enero de 2026, durante periodos que iban desde unos cuantos minutos hasta casi dos horas.
Aunque los responsables de la instalación afirmaron que las áreas tenían como objetivo permitir que los internos se tranquilizaran e incluso señalaron que algunos solicitaban ingresar voluntariamente, los inspectores encontraron indicios de que también llegaron a utilizarse como una medida de castigo.
El informe concluyó que este tipo de confinamiento no era compatible con los estándares de trato humanitario, que establecen que las personas detenidas deben permanecer en condiciones lo menos restrictivas posible.
Las inspecciones también detectaron problemas de hacinamiento. Las normas contemplan un espacio mínimo de alrededor de siete metros cuadrados por detenido, mientras que en los momentos de mayor ocupación Alligator Alcatraz disponía de apenas unos 2.6 metros cuadrados por persona.
Según los investigadores, esta falta de espacio limitó la movilidad de los migrantes, incrementó los niveles de tensión dentro de las instalaciones y elevó el riesgo de propagación de enfermedades.
El documento también señala deficiencias en servicios sanitarios, alimentación y atención médica. Algunos detenidos denunciaron retrasos en las evaluaciones de salud, escasez de productos básicos de higiene y raciones de comida insuficientes o almacenadas en condiciones inadecuadas.
Además, durante determinados periodos los migrantes no tuvieron permitido salir al exterior, situación que también fue considerada contraria a los estándares establecidos para este tipo de centros.
Ante los señalamientos, el Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que la instalación era operada bajo autoridad del estado de Florida y no directamente por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), por lo que argumentó que determinadas normas federales de detención no eran aplicables.
“Alligator Alcatraz” fue instalado en un antiguo aeródromo cercano a los Everglades y se convirtió en uno de los símbolos de la estrategia migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
El centro terminó cerrando en junio de 2026, después de enfrentar durante meses demandas y críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos ambientalistas, tanto por las condiciones de los migrantes como por el posible impacto de las instalaciones sobre el ecosistema de los Everglades.
