El fiscal general de Bolivia, Roger Mariaca, fue detenido la noche del miércoles 30 de septiembre en el Aeropuerto Internacional de Viru Viru, en Santa Cruz. En el mismo operativo también fue aprehendido Alberto Zeballos, fiscal departamental de esa región, según reportes preliminares difundidos por la agencia estatal boliviana.
Las detenciones ocurrieron dos días después de que Estados Unidos anunciara restricciones de visa contra funcionarios bolivianos. Washington señaló a Mariaca por presuntamente solicitar y aceptar sobornos para facilitar actividades vinculadas al narcotráfico. Estos señalamientos no equivalen a una sentencia judicial.
El Ministerio Público denunció que la detención de Mariaca fue “ilegal” y aseguró que desconocía los motivos de la intervención. La institución explicó que el fiscal general había viajado a Santa Cruz para cumplir con actividades de su agenda oficial.
De manera paralela, agentes policiales ingresaron a la sede de la Fiscalía General del Estado en Sucre, capital constitucional de Bolivia. Funcionarios del Ministerio Público cuestionaron el operativo mediante una transmisión en sus redes sociales y denunciaron irregularidades en la actuación de los efectivos.
Hasta el momento de los reportes consultados, la Policía y el Ministerio de Gobierno no habían explicado públicamente los motivos específicos de las aprehensiones. Tampoco se había confirmado si el operativo estaba relacionado con los señalamientos de Estados Unidos.
El Gobierno boliviano había solicitado a Washington información sobre las acusaciones contra Mariaca. Mientras tanto, permanecían pendientes las explicaciones oficiales sobre la situación jurídica de ambos fiscales y los fundamentos de su detención.
