El gobierno de Estados Unidos desplegó este lunes agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en los aeropuertos Aeropuerto Internacional John F. Kennedy y Aeropuerto Internacional Libertad de Newark, con el objetivo de aliviar la carga de trabajo del personal de seguridad ante la crisis operativa que afecta a las terminales aéreas.
La medida responde al debilitamiento de la plantilla de la Administración de Seguridad del Transporte, cuyos trabajadores acumulan semanas sin recibir salario debido al cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, situación que ha provocado renuncias, ausencias laborales y largas filas en los puntos de revisión.
El anuncio fue realizado por Tom Homan, quien explicó que los agentes migratorios apoyarán en tareas básicas que no requieren capacitación especializada, como la supervisión de accesos y salidas dentro de los aeropuertos.
Sin embargo, la decisión ha generado críticas desde la oposición. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, cuestionó el envío de personal sin la formación adecuada, calificando la estrategia como insuficiente para resolver la crisis en materia de seguridad aeroportuaria.
El contexto se agrava tras el rechazo del Senado, por quinta ocasión desde febrero, a aprobar financiamiento para el DHS, lo que ha prolongado el cierre parcial del gobierno en áreas clave de seguridad y migración.
