La instalación de boyas y barreras flotantes en el Río Bravo por parte de autoridades de Estados Unidos encendió nuevamente las alertas en la frontera, luego de que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) advirtiera que estas estructuras fueron colocadas sin haber sido presentadas ni autorizadas por el organismo binacional.
Ramón Meza González, representante de la CILA, explicó que cualquier proyecto que se realice dentro del cauce del Río Bravo o en su zona de inundación debe ser revisado previamente por las secciones mexicana y estadounidense de la comisión.
De acuerdo con el funcionario, ese procedimiento no se habría cumplido en este caso.
NO CUENTAN CON AVAL DE LA CILA
Meza González señaló que las barreras fueron instaladas del lado estadounidense sin que los proyectos fueran sometidos a consideración técnica de la CILA, por lo que actualmente no cuentan con autorización del organismo.
La situación, explicó, podría contravenir los acuerdos bilaterales que regulan el uso y conservación del cauce fronterizo.
Entre ellos se encuentra el Tratado de Límites de 1970, que establece restricciones para la instalación de obras que puedan modificar el flujo natural del Río Bravo o representar una obstrucción para la corriente.
REYNOSA Y MATAMOROS, ENTRE LOS PUNTOS BAJO VIGILANCIA
La CILA ha detectado este tipo de estructuras en diversos puntos de la frontera entre México y Estados Unidos.
Entre las zonas señaladas se encuentran Ciudad Acuña, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.
Aunque las boyas se encuentren colocadas del lado estadounidense, las autoridades mexicanas mantienen preocupación por sus posibles efectos sobre el cauce compartido.
ADVIERTEN RIESGOS EN TEMPORADA DE LLUVIAS
Uno de los principales focos de atención se presenta durante lluvias intensas y temporadas de huracanes.
La fuerza de la corriente ha provocado anteriormente el desprendimiento de algunas de estas barreras, ocasionando que las estructuras sean arrastradas río abajo y puedan representar un riesgo para el propio cauce o para otras instalaciones cercanas.
En episodios anteriores, personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, así como contratistas, tuvo que retirar estructuras desprendidas después de solicitudes realizadas por autoridades mexicanas.
MÉXICO Y EU MANTIENEN CONTACTO DIPLOMÁTICO
Actualmente, ambos gobiernos mantienen un intercambio de comunicaciones diplomáticas para revisar el caso y buscar una solución formal.
Entre los temas bajo análisis se encuentra el eventual retiro de las estructuras consideradas obstrucciones dentro del sistema fluvial compartido.
La controversia vuelve a colocar al Río Bravo en el centro de la relación fronteriza entre México y Estados Unidos, no solo por temas migratorios y de seguridad, sino también por el cumplimiento de los acuerdos internacionales que regulan uno de los principales cauces compartidos entre ambos países.
