Autoridades federales arrestaron a una mujer de 35 años acusada de planear un ataque con explosivos contra el Capitolio del estado de Nueva York y de intentar brindar apoyo al grupo terrorista Estado Islámico, también conocido como ISIS.
La sospechosa fue identificada como Jessica Bowie, residente de Albany. Su detención se realizó el miércoles 19 de agosto como resultado de una investigación encabezada por el Grupo de Trabajo Conjunto contra el Terrorismo del FBI.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Bowie habría buscado ayuda para conseguir un supuesto artefacto explosivo con la intención de colocarlo en el edificio donde trabajan los legisladores estatales. Las autoridades sostienen que quería causar daños importantes y atacar a funcionarios públicos mientras se encontraban reunidos.
La mujer fue detenida cuando recibió lo que creía que era una bomba lista para utilizarse. El dispositivo se encontraba bajo el control de las autoridades, por lo que no representaba un peligro real para la comunidad.
Según la denuncia penal, Bowie comenzó a comunicarse con fuentes confidenciales que ella creía vinculadas con ISIS. Durante esas conversaciones habría expresado su intención de realizar el ataque en apoyo de la organización terrorista y posteriormente escapar hacia territorio controlado por el grupo en Siria.
Los investigadores aseguran que la sospechosa inspeccionó los alrededores del Capitolio estatal por lo menos cinco veces entre el 21 de julio y el 9 de agosto. Cámaras de seguridad y equipos de vigilancia presuntamente la captaron tomando fotografías de diferentes zonas del edificio.
La acusación también señala que Bowie quería realizar el ataque durante una jornada en la que se encontrara la mayor cantidad posible de senadores. Además de causar daños en el inmueble, supuestamente buscaba destruir documentos y provocar consecuencias para el sistema político estadounidense.
Durante la investigación, la mujer habría pedido ayuda para obtener materiales relacionados con la preparación del dispositivo y un arma de fuego para utilizarla en caso de que la policía se acercara. Las autoridades evitaron que esos planes avanzaran y mantuvieron bajo control los objetos empleados durante la operación.
Al momento de su arresto, Bowie llevaba un arma, municiones, cuchillos y el supuesto explosivo proporcionado durante la investigación, según documentos judiciales. Los agentes también encontraron un escrito que, de acuerdo con la acusación, contenía un juramento de lealtad a ISIS.
El expediente incluye publicaciones y mensajes en internet atribuidos a la sospechosa, algunos de ellos en apoyo a actos terroristas. Las autoridades afirman que también grabó audios en inglés y árabe en los que presuntamente prometía lealtad al Estado Islámico.
La gobernadora Kathy Hochul informó que no existe una amenaza inmediata contra el Capitolio o la población. También señaló que su administración ha reforzado la vigilancia en edificios gubernamentales debido al aumento de las amenazas y los hechos de violencia dirigidos contra funcionarios públicos.
En la investigación participaron el FBI, el Servicio Secreto, Investigaciones de Seguridad Nacional, la Policía Estatal de Nueva York, la Oficina del Sheriff del condado de Albany y el Departamento de Policía de la ciudad.
Bowie compareció el jueves 20 de agosto ante un tribunal federal. La Fiscalía le presentó un cargo por intentar proporcionar apoyo material o recursos a una organización terrorista extranjera designada.
Si es declarada culpable, podría recibir una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de hasta 250 mil dólares y libertad supervisada de por vida. Sin embargo, la acusada conserva su derecho a la presunción de inocencia y los cargos deberán demostrarse ante un tribunal.
Las autoridades federales destacaron que la investigación permitió detener el supuesto plan antes de que representara un peligro real. El caso continúa abierto mientras la Fiscalía reúne pruebas y avanza el proceso judicial.
