La presidenta Claudia Sheinbaum respondió al llamado de Donald Trump para que México detenga y procese a funcionarios presuntamente vinculados con organizaciones criminales, al asegurar que el Gobierno mexicano ya actúa contra el crimen organizado y las posibles redes de protección dentro de las instituciones.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que las autoridades proceden cuando existen investigaciones, pruebas y elementos suficientes para relacionar a servidores públicos con actividades ilícitas.
“No necesitamos que nos juzguen desde afuera. Nosotros en México estamos actuando”, afirmó Sheinbaum.
Como ejemplo, mencionó la reciente detención de Isaac Rodríguez Ochoa, entonces presidente municipal de Esperanza, Puebla, quien fue vinculado a proceso junto con otras ocho personas.
De acuerdo con información de la Fiscalía General de la República, los implicados son investigados por su presunta relación con una estructura señalada por delitos como robo de transporte de carga, extorsión y secuestro en la carretera Puebla-Veracruz.
Sheinbaum aseguró que este tipo de casos son atendidos mediante investigaciones y procesos judiciales, sin importar la filiación política de los funcionarios bajo sospecha.
La respuesta ocurre después de que Trump reclamara mayores acciones contra servidores públicos que, de acuerdo con señalamientos del gobierno estadounidense, podrían mantener vínculos con grupos criminales.
Sin embargo, la presidenta mexicana reviró el señalamiento y pidió conocer qué medidas aplica Estados Unidos dentro de su propio territorio contra fenómenos relacionados con el narcotráfico.
“Me gustaría escuchar o ver un reporte de lo que hace el gobierno de Estados Unidos en Estados Unidos”, expresó.
Sheinbaum consideró que Washington también debe informar sobre sus acciones contra el lavado de dinero, el tráfico ilegal de armas, la distribución de drogas y el consumo de sustancias.
La mandataria puso especial énfasis en la crisis de consumo de drogas en territorio estadounidense y señaló que su administración considera indispensable atender ese fenómeno también como un problema de salud pública.
“¿Qué pasa del otro lado?”, cuestionó.
Sheinbaum insistió en que el combate al crimen organizado no puede recaer únicamente en México y que, ante un problema de carácter transnacional, ambos países deben asumir responsabilidades dentro de sus respectivos territorios.
