Este martes entró en vigor una medida del Gobierno de Donald Trump que prohíbe importar ciertas bebidas alcohólicas canadienses a Estados Unidos. La restricción forma parte de la disputa comercial entre ambos países y afecta especialmente a productores que envían sus bebidas ya embotelladas para venderlas en el mercado estadounidense.
Sin embargo, la prohibición no significa que todas las bebidas de Canadá desaparecerán de las tiendas. Algunos whiskies y licores pueden seguir entrando a Estados Unidos en envases de más de cuatro litros para embotellarse después en territorio estadounidense. Crown Royal, por ejemplo, ya utiliza ese sistema para parte de sus productos. Además, los distribuidores cuentan con existencias importadas antes de que comenzara la restricción.
Esa alternativa no está al alcance de todos. Los productores pequeños que embotellan en Canadá tendrían que cambiar sus procesos de envío o encontrar dónde envasar sus bebidas en Estados Unidos, lo que podría elevar sus costos. Por eso, aunque muchos consumidores quizá no perciban un cambio inmediato, algunas marcas podrían enfrentar dificultades para mantener sus ventas.
Trump sostiene que Canadá ha tratado de manera injusta a los productos estadounidenses y espera que presente una propuesta comercial en las próximas semanas. Por ahora, no se ha anunciado un acuerdo que ponga fin a las restricciones.
