La red social X, propiedad de Elon Musk, anunció la suspensión de más de 13 mil cuentas vinculadas a presuntas operaciones de influencia extranjera relacionadas con Irán, Rusia y China, que buscaban intervenir en el debate político de Estados Unidos previo a las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre.
A través de su equipo de Asuntos Gubernamentales, la plataforma informó que detectó tres redes que utilizaban perfiles falsos para publicar y amplificar mensajes políticos relacionados con candidatos, funcionarios y otras figuras públicas estadounidenses.
De acuerdo con la compañía, las cuentas operaban de manera coordinada para influir en las conversaciones políticas, difundiendo contenidos dirigidos a distintos sectores del espectro político, tanto republicanos como demócratas.
Las suspensiones fueron resultado de investigaciones internas y revisiones preventivas destinadas a identificar actividades que incumplen las políticas de autenticidad y comportamiento coordinado de la plataforma.
Sin embargo, X no precisó cuántas cuentas estaban relacionadas con cada uno de los tres países, ni presentó públicamente pruebas detalladas sobre los responsables de las operaciones o el impacto que pudieron tener entre los usuarios.
La empresa aseguró que reforzará sus mecanismos de vigilancia durante las próximas semanas y después de la jornada electoral, con especial atención a la difusión de información engañosa sobre los procedimientos de votación y posibles intentos de manipulación del debate público.
El anuncio ocurre a menos de tres semanas de las elecciones intermedias de Estados Unidos, programadas para el martes 3 de noviembre, cuando los estadounidenses renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.
Estos comicios serán determinantes para la composición del Congreso durante los últimos dos años del mandato del presidente Donald Trump, ya que los resultados podrían modificar el equilibrio de poder entre republicanos y demócratas.
La medida también vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por el uso de redes sociales y cuentas falsas como herramientas para influir en los procesos democráticos estadounidenses.
