Washington, 2 de febrero de 2026 — El presidente Donald Trump anunció que ha ordenado a las fuerzas federales abstenerse de intervenir en las protestas que se desarrollan en ciudades gobernadas por demócratas, salvo que las autoridades locales lo soliciten expresamente.
A través de su plataforma Truth Social, Trump indicó que dio instrucciones precisas a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para que el Gobierno federal no participe en las manifestaciones o disturbios en esas localidades “mal administradas” por demócratas, “a menos que, y hasta que, nos pidan ayuda”.
La declaración se produce en medio de una ola de críticas a las tácticas empleadas por agentes federales durante la intensificación de operativos migratorios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Las protestas, que se han extendido por varias ciudades del país, demandan principalmente el retiro de agentes migratorios de las urbes, el fin de detenciones consideradas excesivas y la protección de familias inmigrantes.
En Minneapolis, epicentro de las movilizaciones, miles de personas han salido a las calles en los últimos días, soportando el frío y cerrando negocios para exigir “ICE fuera” de la ciudad. Las manifestaciones se intensificaron tras casos emblemáticos, como la detención de Liam Conejo Ramos, un niño de 5 años, y su padre, ambos liberados recientemente por orden judicial tras ser retenidos en un centro en Texas. El menor y su padre se convirtieron en símbolos de las políticas migratorias, con reclamos que incluyeron su regreso a Minnesota y acusaciones de que el niño fue utilizado como “carnada” en operativos.
Otras ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Portland y Austin también registran protestas similares, con llamados a un boicot nacional para presionar por la salida de ICE de los espacios urbanos. Se han reportado arrestos de ciudadanos estadounidenses, incluido uno con discapacidad auditiva, así como de observadores y un periodista que cubría una manifestación en una iglesia.
Trump enfatizó en su mensaje que, aunque las fuerzas federales no intervendrán sin solicitud local, protegerán de manera “muy poderosa” las propiedades del Gobierno federal ante cualquier ataque, advirtiendo contra “agitadores” e “insurrectos”.
La orden representa un cambio de tono en la respuesta federal ante las crecientes tensiones por la aplicación estricta de las leyes migratorias, en un contexto de batallas judiciales y divisiones políticas marcadas entre administraciones locales demócratas y el Gobierno federal.
Imágen cortesía: ABC
