La Casa Blanca lanzó una advertencia directa a los cárteles mexicanos del narcotráfico y llamó a reforzar la cooperación con México para frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, al asegurar que las organizaciones criminales no tienen intención de detener sus operaciones.
Durante su participación en la Cumbre para el Combate al Narcoterrorismo de la CPAC, Sarah Carter, directora de la Oficina de Política de Control de Drogas del gobierno estadounidense, afirmó que la actual administración ha decidido confrontar de manera frontal a los grupos criminales que operan en ambos lados de la frontera.
Carter envió un mensaje directo a los narcotraficantes que actúan dentro de territorio estadounidense, al advertir que el gobierno del presidente Donald Trump no permitirá que continúen dañando a las comunidades. Señaló que la estrategia oficial busca impedir que estas organizaciones sigan ejerciendo control e influyendo en la vida cotidiana de los ciudadanos.
La funcionaria señaló que grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales adaptan constantemente sus métodos para introducir drogas en Estados Unidos, aprovechando debilidades en los cruces fronterizos y en la supervisión del comercio.
Carter subrayó que el problema no se limita a los cárteles, sino también a fallas en la cadena de suministro, donde algunas empresas evitan revisar a fondo el transporte de mercancías. En ese sentido, insistió en que México y Estados Unidos deben trabajar de manera conjunta para fortalecer los controles y responsabilizar a todos los actores involucrados.
“La clave es asegurar que los flujos comerciales no sean utilizados para el tráfico de drogas”, afirmó la funcionaria, al remarcar que cerrar estos espacios es fundamental para debilitar a las organizaciones criminales y reducir el impacto del narcotráfico en ambos países.
