La Secretaría de Economía de México analiza la posibilidad de eliminar el esquema de importación libre de arancel para pollo proveniente de países sin tratado comercial con México, como parte de ajustes al Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC). La medida podría implicar la imposición de cupos de importación con volúmenes máximos permitidos, similar al sistema ya vigente para carne de res y cerdo.
Durante su participación en la Convención Anual de la Industria Cárnica 2026, organizada por el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), la directora general de Industrias Ligeras de la Secretaría de Economía, Gertrudis Mercado, indicó que el tema surge a petición de los productores nacionales de aves. “Todavía no es un hecho, pero estamos teniendo reuniones para ver qué vamos a hacer; una de las propuestas es sacar al sector del PACIC para fortalecer la industria”, explicó.
La funcionaria agregó que se evalúa conjuntamente con la Secretaría de Agricultura cerrar el ingreso libre del producto importado, ya que se registran problemas de comercialización para los productores locales.
Por su parte, el presidente de Comecarne, Francisco Jaraleño —reelecto en el cargo—, enfatizó la necesidad de una política de largo plazo que equilibre el fortalecimiento de la producción nacional con la importación controlada para satisfacer el creciente consumo de proteínas cárnicas. Criticó que los cupos actuales para res y cerdo, así como la salida del PACIC, generan incertidumbre en la planeación productiva y en la cadena de suministro.
Jaraleño señaló que el proceso de licitación para asignar cupos —70 mil toneladas de res y 51 mil de cerdo— ha resultado complejo y poco ágil, lo que presiona la oferta en el mercado interno. Además, mencionó que las investigaciones por dumping en productos como pierna y espaldilla de cerdo de Estados Unidos distraen recursos que podrían destinarse a inversión y sostenibilidad.
El vicepresidente de Comunicación y Enlace Legislativo de Comecarne, Ernesto Hermosillo, advirtió que los cupos incrementan costos al requerir pagos por subasta y derechos al gobierno, lo que podría elevar precios en lugar de abaratarlos. Pidió revisar bien la medida y evitar confrontaciones internas en la cadena productiva: “En lugar de ver cómo taponeo al siguiente eslabón, como si fuéramos enemigos. El mercado está afuera, todos tenemos que hacerle frente”.
Hermosillo también criticó la insuficiencia de los cupos existentes y los largos tiempos de implementación —por ejemplo, los anunciados en enero que se liberan hasta marzo—, lo que afecta la certidumbre y la respuesta rápida a la demanda.
La discusión refleja tensiones entre proteger la producción avícola nacional y mantener precios accesibles para los consumidores en un contexto de alto consumo de proteínas animales.
Nota publicada el 20 de febrero de 2026.
Imágen cortesía: La Jornada
