Ciudad del Vaticano, 3 de marzo de 2026 — El papa León XIV hizo un llamado urgente este domingo a poner fin a la “espiral de violencia” que azota Medio Oriente, en referencia al conflicto en curso entre Estados Unidos, Israel e Irán, durante su tradicional audiencia dominical en la plaza de San Pedro.
Desde el balcón del Palacio Apostólico, el sumo pontífice expresó su profunda preocupación por la escalada militar que ha dejado decenas de muertos, destrucción masiva de infraestructura y un creciente riesgo de inestabilidad regional.
“Estoy siguiendo muy de cerca la actual crisis que sacude al Medio Oriente”, afirmó León XIV ante miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza. “La paz y la estabilidad en una región no pueden construirse con armas que solo provocan destrucción y muerte. Es necesario detener esta espiral de violencia que genera sufrimiento indecible a pueblos enteros”.
El pontífice, visiblemente conmovido, pidió a todas las partes involucradas —gobiernos, líderes políticos y militares— que prioricen el diálogo y la diplomacia sobre la confrontación armada. “La guerra nunca es una solución; solo multiplica el dolor, desplaza a millones y siembra odio para generaciones futuras”, subrayó.
El mensaje llega en un momento crítico del conflicto: la operación conjunta estadounidense-israelí denominada “Furia Épica” ha incluido ataques aéreos masivos contra instalaciones militares, navales y nucleares iraníes, la eliminación del líder supremo Alí Jamenei y gran parte del alto mando de los Guardianes de la Revolución, así como el hundimiento de nueve buques de la Armada iraní. Irán ha respondido con múltiples oleadas de misiles y drones contra Israel y bases en el Golfo, mientras el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se ha visto severamente afectado, disparando los precios del petróleo.
León XIV, quien asumió el pontificado en 2025, ha mantenido una línea consistente de condena a la violencia armada y de llamado a la reconciliación en los conflictos globales. En su intervención de este domingo, evitó mencionar nombres específicos de países o líderes, pero insistió en que “solo el camino de la negociación honesta y el respeto mutuo puede devolver la esperanza a una región martirizada”.
El Vaticano ha seguido de cerca los acontecimientos, con el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, manteniendo contactos discretos con diversas cancillerías para explorar posibles vías de mediación. Fuentes cercanas al pontífice indican que el Papa estaría dispuesto a ofrecer el apoyo de la Santa Sede para facilitar un alto al fuego o conversaciones preliminares, si las partes lo solicitaran.
El discurso del papa se produce mientras miles de personas en diferentes partes del mundo —incluidas manifestaciones en Estados Unidos y Europa— exigen el cese de las hostilidades, y en medio de advertencias de analistas sobre el riesgo de una expansión del conflicto a otros actores regionales.
Con su mensaje, León XIV se suma a un creciente coro internacional que busca frenar la escalada antes de que derive en una crisis humanitaria y económica de mayores proporciones.
Imágen cortesía: Prensa Asociada
