El exlegislador republicano David Rivera fue declarado culpable por un jurado federal en Miami tras comprobarse su participación en una operación encubierta para influir en la política de Estados Unidos a favor del gobierno venezolano de Nicolás Maduro.
La sentencia incluye cargos por conspiración, actuar como agente extranjero sin registro y lavado de dinero, delitos por los que también fue condenada su colaboradora Esther Nuhfer. El caso se centra en una estrategia que buscaba suavizar las sanciones impuestas al régimen venezolano durante la administración del entonces presidente Donald Trump.
El juicio, que se extendió por varias semanas, incluyó el testimonio del actual secretario de Estado, Marco Rubio, quien compareció como testigo clave. Durante su declaración, aseguró desconocer los vínculos de Rivera con el gobierno venezolano, pese a reuniones sostenidas en 2017 para discutir posibles escenarios políticos en Venezuela.
De acuerdo con la fiscalía, Rivera habría recibido un contrato millonario vinculado a la industria petrolera venezolana con el objetivo de influir en funcionarios estadounidenses y modificar la postura hacia Caracas. Los fiscales sostuvieron que estas acciones fueron ocultadas deliberadamente, incluso a aliados políticos cercanos.
La defensa argumentó que el excongresista buscaba promover un cambio de gobierno en Venezuela y que su labor estaba relacionada con intereses comerciales, por lo que no requería registrarse como agente extranjero. Sin embargo, el jurado determinó lo contrario.
Rivera enfrenta ahora una posible condena de hasta 10 años de prisión, en un caso que ha reavivado el debate sobre la influencia extranjera en la política estadounidense y la transparencia en el cabildeo internacional.
