Prichard Colón tenía apenas 23 años y una carrera invicta cuando un combate disputado en Virginia cambió para siempre su historia. Considerado una de las grandes promesas del boxeo puertorriqueño, pasó de perseguir un campeonato mundial a enfrentar durante casi 11 años las consecuencias de una grave lesión cerebral.
Colón acumulaba 16 victorias, 13 de ellas por nocaut, y ninguna derrota como profesional. Además, había conquistado una medalla de oro en el Campeonato Panamericano Juvenil de 2010.
El momento que marcó su trayectoria ocurrió el 17 de octubre de 2015 en la EagleBank Arena de Fairfax, Virginia, cuando enfrentó al también invicto Terrel Williams.
Durante el combate, Colón recibió diversos impactos en la parte posterior de la cabeza, conocidos en el boxeo como rabbit punches y considerados golpes prohibidos. El puertorriqueño manifestó sus inconformidades al árbitro y, durante el séptimo asalto, Williams fue penalizado con la pérdida de un punto.
La pelea continuó y, en el noveno episodio, Colón cayó en dos ocasiones. Posteriormente, su esquina comenzó a retirarle los guantes al considerar que el encuentro había concluido, pese a que todavía faltaba un asalto. Al no poder reanudar el combate, Colón fue descalificado y Williams recibió la victoria.
Poco después, ya en los vestidores, el joven comenzó a presentar graves complicaciones de salud. Tras vomitar y desplomarse, fue trasladado de emergencia a un hospital, donde los médicos detectaron un hematoma subdural que ejercía presión sobre su cerebro.
Colón fue sometido a una cirugía de emergencia y permaneció en coma durante 221 días. Al despertar, las secuelas de la lesión cerebral hicieron imposible su regreso al boxeo profesional y desde entonces necesitó cuidados permanentes.
Sus padres, Richard Colón y Nieves Meléndez, permanecieron a su lado durante los años posteriores, acompañándolo en tratamientos y rehabilitación.
En 2021, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) lo reconoció como campeón mundial honorario y le entregó un cinturón como homenaje a su fortaleza y al esfuerzo realizado por su familia.
El caso también provocó cuestionamientos sobre la seguridad dentro del boxeo. En 2017, la familia presentó una demanda millonaria relacionada con la atención brindada aquella noche y argumentó que el combate debió detenerse ante los golpes recibidos por el deportista.
Posteriormente, el CMB impulsó una política conocida como la “Regla Prichard Colón”, enfocada en reforzar la tolerancia cero frente a los golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza.
Este jueves, su padre informó a través de redes sociales que Prichard había partido a los 33 años, después de casi 11 años enfrentando las consecuencias de aquella lesión
