La exploración espacial vive un nuevo capítulo histórico. La nave Orión, de la misión Artemis II, se convirtió en la misión tripulada que ha alcanzado la mayor distancia de la Tierra, superando la marca impuesta hace más de cinco décadas por Apollo 13.
El hito se registró cuando la cápsula, desarrollada por la NASA, rebasó los 400 mil kilómetros de distancia mientras se dirigía hacia la órbita lunar. Posteriormente, la tripulación alcanzará un punto máximo de aproximadamente 406 mil 777 kilómetros, estableciendo así un nuevo referente en la historia de los vuelos tripulados.
Desde el interior de la nave, el astronauta canadiense Jeremy Hansen destacó la importancia del logro, subrayando que este avance honra a las generaciones anteriores de exploradores espaciales y, al mismo tiempo, plantea el reto de ir aún más lejos en el futuro.
La misión, que tiene una duración estimada de diez días, contempla un sobrevuelo alrededor de la Luna, donde los astronautas —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Hansen— realizarán observaciones clave, incluyendo el paso por la cara oculta del satélite natural, una región que no ha sido vista directamente por humanos desde la misión Apollo 17 en 1972.
Durante este trayecto, la nave —equipada con 32 cámaras— permitirá obtener imágenes y datos sin precedentes de la superficie lunar. Sin embargo, uno de los momentos más críticos será la pérdida temporal de comunicación con la Tierra, que se extenderá por cerca de 40 minutos mientras la Luna se interponga entre la nave y el planeta.
El récord anterior, establecido en 1970, ocurrió en circunstancias dramáticas durante la misión Apollo 13, que sufrió una falla técnica y obligó a su tripulación a utilizar la gravedad lunar para regresar a salvo.
Con Artemis II, la humanidad no solo rompe una marca histórica, sino que da un paso firme hacia el regreso sostenible a la Luna y futuras misiones hacia Marte, marcando el inicio de una nueva era en la exploración espacial.
