La detención de al menos cuatro menores de edad en el distrito escolar de Columbia Heights, en Minnesota, ha provocado alarma, indignación y un intenso debate nacional sobre el alcance de las redadas migratorias impulsadas por la Administración del presidente Donald Trump.
Uno de los casos que mayor conmoción ha generado es el de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años que fue detenido junto a su padre cuando regresaban de la escuela y se encontraban frente a su vivienda. De acuerdo con autoridades educativas, agentes de inmigración arrestaron primero al adulto y posteriormente se llevaron al menor, sin permitir que quedara bajo el cuidado de otro familiar. Ambos fueron trasladados a custodia federal en Texas.
Funcionarios del distrito escolar señalaron que no se trata de un hecho aislado. En lo que va del mes, otros tres estudiantes de Columbia Heights habrían sido detenidos por agentes del ICE, entre ellos un joven de 17 años interceptado cuando se dirigía a la escuela y una niña de 10 años arrestada junto a su madre, quienes también fueron llevados a un centro de detención fuera del estado.
Las Escuelas Públicas de Columbia Heights expresaron su preocupación por el impacto emocional y social de estas acciones en la comunidad escolar, en un contexto ya marcado por la tensión tras la muerte de Renée Good, de 37 años, quien perdió la vida luego de ser baleada por un agente de inmigración en Minneapolis.
Las redadas forman parte de un operativo federal reforzado en Minnesota, intensificado tras la difusión de un documental que volvió a poner bajo escrutinio presuntos casos de fraude en guarderías vinculados a miembros de la comunidad somalí. En este escenario, se prevé la visita del vicepresidente J.D. Vance, quien acudiría al estado para respaldar la estrategia migratoria del Gobierno, replicada también en otras regiones del país.
Ante las críticas, el Gobierno federal defendió la actuación de los agentes y aseguró que, en el caso del menor de cinco años, el padre habría abandonado al niño al intentar huir de las autoridades. En un comunicado, se afirmó que los agentes priorizaron la seguridad del menor ante las bajas temperaturas y que se realizaron múltiples intentos para que otros familiares asumieran su custodia, los cuales fueron rechazados. Según la versión oficial, el propio padre pidió que el niño permaneciera con él.
El aumento de detenciones de menores ha abierto un nuevo frente de debate en Estados Unidos, donde organizaciones civiles, autoridades locales y defensores de derechos humanos cuestionan las consecuencias humanitarias de la actual política migratoria, mientras el Gobierno insiste en la legalidad y firmeza de sus operativos.
