Washington D.C., 20 de marzo de 2026 — Estados Unidos está apresurando el envío de miles de marines y marineros adicionales a Medio Oriente en respuesta a la intensificación del conflicto con Irán, que ya cumple su tercera semana, informaron fuentes al tanto de la decisión.
La 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), integrada por al menos 2,200 infantes de marina, partirá en los próximos días desde San Diego, California, antes de la fecha originalmente programada. La fuerza se desplegará a bordo del buque de asalto anfibio USS Boxer, que probablemente será acompañado por al menos uno o dos buques adicionales, lo que implicará el traslado de varios miles de marineros más.
Mientras tanto, los países del golfo Pérsico enfrentan una encrucijada ante los crecientes ataques de represalia iraníes. Esta semana, líderes y cancilleres de naciones como Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, Egipto, Jordania, Líbano, Pakistán, Turquía, Azerbaiyán y Siria se reunieron en Riad para analizar la situación.
El ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, señaló que los ataques iraníes coinciden deliberadamente con estas reuniones para intimidar a los participantes. “El ataque fue programado para que coincidiera con esta reunión. Para intimidar a los presentes. Para dejar claro que Irán no va a parar”, declaró.
La escalada se agravó tras el ataque israelí contra el yacimiento de gas South Pars en Irán, que provocó represalias directas contra instalaciones energéticas y civiles en varios países árabes del Golfo. El canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió en redes sociales que su país solo empleó “una fracción” de su capacidad militar y que no habrá moderación si se vuelven a atacar infraestructuras iraníes.
Los Emiratos Árabes Unidos han registrado hasta el momento 1,714 drones, 334 misiles balísticos y 15 misiles de crucero lanzados desde Irán, muchos dirigidos a bases militares, aunque los ataques contra objetivos civiles se han incrementado. Catar denunció un ataque grave contra sus instalaciones energéticas, considerado de graves repercusiones a mediano y largo plazo.
Los países del Golfo expresan indignación y temor. Un alto funcionario de la región describió el cambio de ánimo: “El estado de ánimo se ha transformado en gran medida en ira”. Aunque insisten en que no desean ser arrastrados al conflicto ni permitir el uso de su espacio aéreo para operaciones contra Irán, reconocen que la confianza con Teherán está destruida y que podría tomar décadas reconstruirla.
Omán, tradicionalmente mediador, ha enfatizado la necesidad de un alto el fuego y una desescalada inmediata. “Nosotros no decidimos la guerra, pero estamos lidiando con las consecuencias. Queremos que termine”, afirmó un alto funcionario del Golfo.
En paralelo, los seis embajadores del Consejo de Cooperación del Golfo se reunieron a puerta cerrada con legisladores estadounidenses de las comisiones de Asuntos Exteriores y Fuerzas Armadas, donde presionaron por acelerar ventas de armas y discutieron la escalada del conflicto.
Existe preocupación por una posible intervención de los rebeldes hutíes de Yemen en el Mar Rojo si Teherán lo ordena, aunque hasta ahora no hay indicios claros de su involucramiento activo, en parte por sus propios conflictos internos.
La guerra ha generado alzas significativas en los precios del petróleo y el gas debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz, afectando la economía global. Mientras algunos países del Golfo buscan una salida rápida del conflicto, otros temen que un Irán debilitado pero no derrotado pueda volverse aún más vengativo en el futuro.
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