El Departamento de Estado de Estados Unidos convertirá en permanente el programa de fianzas para visas de turismo y negocios (B1 y B2), que elevará el monto máximo a 20.000 dólares. La medida, que se aplicará a partir del 3 de agosto de 2026, afecta a ciudadanos de aproximadamente 50 países, en su mayoría africanos, y también incluye a Cuba, Nicaragua, Venezuela y Granada.
Los oficiales consulares tendrán discreción para fijar el depósito en 10.000, 15.000 o 20.000 dólares según las circunstancias de cada solicitante, como el propósito del viaje, la situación laboral, los ingresos, el nivel educativo y los vínculos con Estados Unidos. El monto de referencia suele situarse en 15.000 dólares. La fianza es una condición para la emisión del visado y no garantiza su aprobación.
El dinero será administrado por el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro. Se devolverá a quienes cumplan las condiciones de la visa y abandonen el país dentro del plazo autorizado, o en caso de que el documento no se otorgue.
Esta política convierte en definitiva un programa piloto iniciado en agosto de 2025, que originalmente contemplaba montos de 5.000, 10.000 y 15.000 dólares. En la versión permanente se elimina la opción más baja y se eleva el techo a 20.000 dólares (con ajustes futuros por inflación a partir de octubre de 2027).
Durante el piloto se registró una fuerte reducción en la emisión de visas B1 y B2 en los países afectados —algunos reportes indican una caída cercana al 83 %— y una disminución notable de las permanencias irregulares. El gobierno sostiene que el objetivo es reducir los casos de personas que se quedan más tiempo del permitido.
Analistas y organizaciones de defensa de migrantes advierten que el alto costo representa una barrera económica significativa que dificulta el acceso legal a Estados Unidos y podría empujar a algunos a buscar vías irregulares. Anteriormente, el trámite solo requería una tarifa de procesamiento de alrededor de 185 dólares.
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