El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó la noche del martes a Venezuela para concretar un acuerdo petrolero que permitirá a Washington participar directamente en la explotación de una parte importante de las reservas energéticas del país sudamericano.
A su llegada, Wright adelantó que este miércoles serán anunciados varios acuerdos de inversión que, según sus estimaciones, podrían más que duplicar la producción petrolera venezolana durante los próximos años.
El presidente Donald Trump presentó la operación la semana pasada y afirmó que Estados Unidos obtendrá control mayoritario sobre aproximadamente 65 mil millones de barriles de reservas probadas. El proyecto ya recibió la aprobación de la Asamblea Nacional de Venezuela.
Como parte de este acercamiento, la empresa Chevron también prepara una ampliación considerable de sus operaciones en territorio venezolano. Funcionarios estadounidenses sostienen que las nuevas inversiones ayudarán a recuperar los campos petroleros, atraer capital privado y aumentar la cantidad de crudo disponible en el mercado internacional.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que una compañía privada trabajará junto con Washington para impulsar la economía venezolana. El acuerdo contempla que el Gobierno estadounidense adquiera una participación del 35 por ciento en North American Blue Energy Partners, una de las principales petroleras privadas que operan en Venezuela.
De acuerdo con Rubio, 17 campos formarían parte del convenio y la mayoría se encontraba anteriormente bajo una importante participación de empresas vinculadas con China y Rusia. Washington considera que el acuerdo también permitirá disminuir la influencia de ambos países sobre el sector energético venezolano.
La administración Trump asegura que la operación podría contribuir a reducir los precios del petróleo para los consumidores estadounidenses, una de sus prioridades ante las elecciones legislativas de noviembre. Sin embargo, el convenio también ha provocado cuestionamientos por las personas y empresas involucradas, así como por el nivel de control que Estados Unidos ejercerá sobre los recursos venezolanos.
