Berlín, 19 de enero de 2026 — Líderes europeos manifestaron este domingo su profunda preocupación y rechazo al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien el sábado amenazó con imponer un arancel del 10% a ocho países por su oposición al control estadounidense sobre Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca y aliado clave en la OTAN.
Los países afectados por la medida anunciada son Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Trump justificó la decisión como una herramienta de presión para forzar conversaciones sobre el estatus de Groenlandia, al que considera estratégico para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La respuesta en Europa fue inmediata y unánime. La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, advirtió que “China y Rusia deben estar disfrutando de lo lindo” ante las divisiones generadas, y señaló que los aranceles “corren el riesgo de empobrecer a Europa y a Estados Unidos y socavar nuestra prosperidad compartida”. Kallas añadió que cualquier preocupación por la seguridad en Groenlandia debería resolverse dentro del marco de la OTAN.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, emitieron una declaración conjunta afirmando que “los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y plantearían el riesgo de una peligrosa espiral descendente”. Ambos líderes reafirmaron la “plena solidaridad” con Dinamarca y Groenlandia, y subrayaron que “Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida a defender su soberanía”.
En Groenlandia, miles de personas concluyeron el sábado una gran protesta frente al consulado estadounidense en Nuuk contra los planes de Trump, en un clima de creciente tensión tras el despliegue reciente de tropas de varios países europeos en la isla, oficialmente para “entrenamiento de seguridad en el Ártico”.
La amenaza arancelaria generó críticas incluso dentro de Estados Unidos. El senador demócrata Mark Kelly, expiloto naval, calificó la medida como un error que obligaría a los estadounidenses a “pagar más para intentar obtener un territorio que no necesitamos”. Kelly advirtió que “el daño que este presidente está haciendo a nuestra reputación y nuestras relaciones está creciendo, haciéndonos menos seguros”.
En el ámbito europeo, la medida logró unir a espectros políticos muy diversos. Desde el primer ministro británico Keir Starmer, quien la tildó de “completamente errónea”, hasta el líder de extrema derecha Nigel Farage, quien señaló que “estos aranceles nos perjudicarán”, pasando por Jordan Bardella, del partido Agrupación Nacional en Francia, quien exigió suspender acuerdos comerciales con Estados Unidos y calificó la amenaza como “chantaje comercial”.
Expertos y diplomáticos europeos cuestionaron la viabilidad legal y práctica de los aranceles, dado que la Unión Europea opera como una zona económica única en materia comercial. Representantes de la UE convocaron conversaciones de emergencia la noche del domingo para coordinar una posible respuesta colectiva.
Se espera que los ministros de Exteriores de Dinamarca y Noruega aborden la crisis este lunes en Oslo durante una conferencia de prensa conjunta.
La escalada en torno a Groenlandia representa una de las pruebas más serias para las relaciones transatlánticas desde el inicio del segundo mandato de Trump, en un momento en que varios aliados europeos han reforzado su presencia militar en el Ártico ante las crecientes tensiones geopolíticas en la región.
Imágen cortesía: Ritzau
