Washington, DC – 24 de septiembre de 2025
El Gobierno del presidente Donald Trump intensificó este martes su ofensiva contra el programa de visas H-1B, proponiendo una reforma radical al sistema de selección que priorizaría a los trabajadores extranjeros mejor pagados y más cualificados, en un intento por alinear el visado con su visión de “mano de obra complementaria” a la estadounidense. La medida, que incluye una tasa de 100.000 dólares para nuevas solicitudes, amenaza con reconfigurar el mercado laboral en sectores como la tecnología y las ciencias, donde miles de empresas dependen de estos permisos temporales.
La propuesta, que se publicará mañana en el Registro Federal, reemplazaría el actual sorteo aleatorio —utilizado cuando las demandas superan el cupo anual de 85.000 visas establecido por el Congreso— por un “proceso de selección ponderado”. Bajo este esquema, los candidatos se clasificarían en cuatro bandas salariales: los de la categoría más alta tendrían cuatro veces más probabilidades de ser seleccionados que los de la más baja. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) argumenta que esto “incentivaría a los empleadores a ofrecer salarios más altos o puestos más cualificados”, desincentivando el uso del programa para roles “menos remunerados o menos especializados”, y mantendría oportunidades para todos los niveles salariales.
El anuncio llega apenas días después de que Trump declarara el viernes que el programa H-1B, diseñado para atraer talento temporal en ocupaciones especializadas como salud, tecnología, finanzas y campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), ha sido “explotado deliberadamente” para desplazar a trabajadores estadounidenses con mano de obra “menos cualificada y peor pagada”. La nueva tasa de 100.000 dólares —un salto drástico desde los 2.000 a 5.000 dólares actuales— se aplicaría como pago único solo a solicitudes presentadas después del 21 de septiembre, excluyendo renovaciones y extensiones. Inicialmente, el anuncio generó pánico global entre titulares de visas y empresas, pero la Casa Blanca aclaró que no afectaría a contratos existentes.
Expertos ven en estas políticas “una señal clara” de la dirección restrictiva de la administración. Xiao Wang, director ejecutivo de Boundless Immigration, una firma de servicios migratorios, explicó que las reformas favorecerían a compañías que retengan talento especializado de universidades estadounidenses, pero penalizarían a firmas que contraten mano de obra de bajo costo, principalmente de India y China. “Se concederían desproporcionadamente a personas consideradas más cualificadas, lo que equivale a salarios más altos”, apuntó Wang. En la última lotería de marzo, se registraron 339.000 solicitudes, de las cuales solo 120.141 fueron seleccionadas por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).
El impacto podría ser profundo en la industria tecnológica. Durante más de una década, cerca del 60% de las visas H-1B aprobadas han ido a puestos informáticos, según datos de Pew Research. Empresas emergentes y pequeñas, que no pueden competir en salarios con gigantes como Amazon o Meta, se verían las más afectadas. En la primera mitad de 2025, Amazon obtuvo más de 12.000 aprobaciones H-1B, y Meta superó las 5.000, pese a recientes despidos masivos en ambas —un patrón criticado por el Economic Policy Institute, que acusa a estas firmas de depender excesivamente del programa sin vincularlo directamente a los recortes laborales.
Desde la derecha, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, ha tildado el H-1B de “estafa” que perjudica a trabajadores nativos, mientras voces progresistas coinciden en que fomenta una dependencia “excesiva” de mano de obra extranjera barata. Deedy Das, socio de Menlo Ventures, un fondo de capital riesgo, alertó en redes sociales que la propuesta “es muy malo para startups y empleados primerizos, favorece a consultoras de IT y puede ser manipulado fácilmente”. Representantes de Amazon y Meta no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios.
La norma entrará en un período de 30 días para comentarios públicos, un proceso que podría extenderse meses antes de su implementación final. Ambas iniciativas —la tasa y la reforma— enfrentan probables demandas judiciales, similar a batallas previas durante el primer mandato de Trump. Mientras tanto, el debate se aviva en un Congreso polarizado, donde la promesa de Trump de “proteger empleos estadounidenses” choca con argumentos de que estas restricciones podrían frenar la innovación y agravar la escasez de talento en STEM, afectando la competitividad global de EE.UU.
Imágen cortesía: TM
