Un incendio forestal que se extendió rápidamente durante sus primeras horas ha destruido amplias zonas de ranchos en una región rural del centro-norte de Texas.
El llamado incendio Ross comenzó durante la tarde del lunes y, en menos de un día, había recorrido más de 200 kilómetros cuadrados entre dos condados con baja densidad de población.
Las altas temperaturas, la vegetación seca y los fuertes vientos permitieron que las llamas avanzaran con rapidez e incluso cruzaran arroyos y ríos, de acuerdo con habitantes de la zona.
El fuego destruyó varias estructuras, provocó evacuaciones y obligó a algunas escuelas a suspender sus actividades. También afectó viviendas, talleres, vehículos y propiedades utilizadas por negocios familiares.
Katie Rochelle informó que la empresa de alquiler de canoas de su familia perdió una oficina y un taller de reparación ubicados en las afueras de Graford. Una vivienda construida hace aproximadamente cien años también resultó destruida.
Su esposo, quien trabaja como bombero local, ayudó a proteger la casa donde viven. Sin embargo, la familia permanecía atenta ante la posibilidad de que las llamas volvieran a acercarse.
El jefe de bomberos Danny Watkins explicó que las condiciones climáticas permitieron que el incendio se ampliara en cuestión de horas. Reconoció que, pese al despliegue de recursos, los equipos de emergencia habían conseguido pocos avances para controlar el fuego.
El incendio se encontraba ligeramente contenido mientras avanzaba sobre terrenos ganaderos ubicados aproximadamente a 96 kilómetros al oeste de Fort Worth.
Funcionarios del condado de Palo Pinto confirmaron la destrucción de al menos cinco estructuras y advirtieron que el área afectada podría continuar aumentando conforme subieran las temperaturas.
Las autoridades habilitaron refugios para las familias evacuadas. Ganaderos y organizaciones locales también ofrecieron graneros para resguardar temporalmente al ganado y otros animales retirados de las propiedades amenazadas.
Este incendio ocurre en medio de condiciones extremadamente secas que han favorecido la aparición de nuevos siniestros en diferentes regiones del sur y el oeste de Estados Unidos.
El Centro Nacional Interagencial de Incendios informó que durante el domingo fueron detectados doce nuevos incendios de gran tamaño. En lo que va del año, el país ha registrado más de 50 mil, la cifra más elevada para este periodo durante la última década.
El Servicio Meteorológico Nacional también advirtió sobre el riesgo de incendios de rápida propagación en el sur de California, especialmente al norte de Los Ángeles, donde permanece activa una alerta de bandera roja.
En Nevada, los bomberos continuaban combatiendo el incendio Hawk, que durante el fin de semana obligó a miles de personas a evacuar diferentes sectores de Reno.
Ese incendio ha destruido más de treinta viviendas y afectado aproximadamente sesenta kilómetros cuadrados. Al menos siete personas resultaron lesionadas, entre ellas tres integrantes de equipos de emergencia y cuatro civiles.
Las autoridades de Reno señalaron que el incendio Hawk fue originado por actividad humana, aunque todavía investigan si comenzó de manera accidental o intencional.
Mientras tanto, los equipos de emergencia en Texas mantienen las labores para proteger viviendas, ranchos y ganado ante el avance del incendio Ross.
