Washington, 7 de agosto de 2026
Los consumidores de Estados Unidos siguen pagando más cara la carne vacuna debido a la escasez de ganado, que redujo la oferta a su nivel más bajo en más de 70 años. Esta presión golpea tanto el bolsillo de las familias como los resultados de las principales empresas del sector, entre ellas Tyson Foods, que advirtió que la recomposición del mercado llevará todavía tiempo.
Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, los precios de la carne vacuna aumentaron 11,8% en el último año y 1,2% solo en junio. Dentro de esa tendencia, la carne picada subió 12,4%, los asados 13,8% y los bifes 11,4% frente al mismo período del año anterior.
La causa central es la contracción del rodeo bovino en Estados Unidos, impulsada por la sequía que redujo las áreas de pastoreo en regiones ganaderas clave y empujó a los productores a liquidar animales. A ello se suman mayores costos operativos de alimento, mano de obra, combustible y equipamiento, además de restricciones sobre algunas importaciones de ganado en pie por preocupaciones sanitarias vinculadas a enfermedades que afectan al sector.
Tyson Foods informó una pérdida de 138 millones de dólares en su división de carne vacuna, tras una caída de 15,9% en el volumen de ventas y una suba de 12,1% en los precios. El director ejecutivo de la compañía, Donnie King, reconoció el deterioro del negocio: “La carne vacuna no se ha comportado como esperábamos, y no estamos fingiendo lo contrario”.
King se refirió a los “bien documentados desafíos del actual ciclo ganadero”, un proceso de oferta ajustada que presiona sobre toda la cadena y eleva tanto los costos de entrada como el precio final del producto.
El ejecutivo también destacó una medida del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que reanudará a fines de agosto la importación de ganado desde México por primera vez en más de un año. “El reciente anuncio de una reapertura gradual de la frontera mexicana para la importación de ganado muestra mejoras potenciales para la disponibilidad de ganado a largo plazo”, señaló.
Sin embargo, precisó que “aunque la reapertura no tendrá un impacto material en lo que resta de este año fiscal, que termina en septiembre, sí ofrece la posibilidad de cierto nivel de mejora en 2027 y más allá”.
La suspensión de las importaciones desde México había sido aplicada por un brote de gusano barrenador del Nuevo Mundo, una plaga que amenaza al ganado doméstico. El Departamento de Agricultura registró 44 casos en Estados Unidos desde junio, concentrados en Texas y Nuevo México.
La reanudación será gradual y comenzará en el puerto de entrada de Douglas, en Arizona. El organismo identificó a los estados mexicanos de Sonora y Chihuahua como los de menor riesgo frente a esa plaga, al contar con programas de inspección sólidos y estar geográficamente alejados del sur de México, donde se concentró la mayor parte de los casos.
King advirtió que la medida no resolverá por sí sola el desequilibrio actual: “Para ser claros, la reapertura de la frontera mexicana no resolverá toda la brecha de pérdidas en carne vacuna que estamos viendo actualmente. No estamos esperando pasivamente a que cambie el ciclo ganadero y seguimos enfocados en mejorar las variables que están bajo nuestro control”.
Imágen cortesía: REUTERS/Carlos Barria
