(4 de marzo de 2026) — La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo promulgó y publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reforma el artículo 123 constitucional, estableciendo de manera oficial la reducción progresiva de la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales, sin que ello implique disminución en salarios ni prestaciones para las y los trabajadores.
La modificación, aprobada por el Congreso de la Unión y ratificada por al menos 22 congresos estatales, altera las fracciones IV y XI del Apartado A del artículo 123, fijando la jornada laboral en 40 horas semanales como principio constitucional, con una implementación escalonada que permite a empresas y sectores productivos adaptarse sin comprometer su operación ni la productividad.
El calendario de transición aprobado es el siguiente:
- 2026: 48 horas semanales (año de adecuación y entrada en vigor del decreto).
- 2027: 46 horas semanales.
- 2028: 44 horas semanales.
- 2029: 42 horas semanales.
- 2030: 40 horas semanales.
La reforma mantiene el derecho a un día de descanso semanal con goce de salario íntegro por cada seis días laborados, aunque no incorpora de forma explícita la obligación de dos días de descanso. Esto deja abierta la posibilidad de nuevas modalidades de organización del tiempo de trabajo que podrían incluir distribuciones más flexibles.
En cuanto a las horas extraordinarias, se establece un límite máximo de 12 horas por semana, que podrán distribuirse en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días en el mismo periodo. El pago se regula así:
- Las primeras horas extras se cubren con un 100% adicional al salario ordinario (pago doble).
- Si se excede el tope semanal permitido, el excedente se paga con un 200% adicional (pago triple).
- Queda prohibido que personas menores de 18 años realicen trabajo extraordinario.
El decreto obliga al Congreso de la Unión a armonizar la legislación secundaria —principalmente la Ley Federal del Trabajo— en un plazo máximo de 90 días a partir de su publicación. Además, se prevé la creación de mecanismos de supervisión para garantizar el cumplimiento gradual de la reducción de horas.
Esta reforma representa uno de los cambios más significativos en el ámbito laboral mexicano en más de un siglo, ya que la jornada de 48 horas se mantenía vigente desde la Constitución de 1917. Autoridades destacan que la medida busca mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores, promover el descanso adecuado y equilibrar la productividad con el bienestar social, resultado de un proceso de diálogo entre gobierno, sindicatos, sector empresarial y sociedad civil.
Con la publicación en el DOF, inicia formalmente la cuenta regresiva hacia la plena vigencia de la semana laboral de 40 horas en 2030, una de las demandas históricas del movimiento obrero en el país.
Imágen cortesía: Presidencia de la república
