Internacional

China en máxima alerta por el cierre del estrecho de Ormuz: principal comprador del petróleo iraní enfrenta riesgo energético crítico

(4 de marzo de 2026) — El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha colocado a China en estado de máxima alerta, ya que se trata del principal destino del petróleo iraní y una ruta clave para su abastecimiento energético.

Beijing, el mayor importador mundial de crudo, depende en gran medida de los envíos que transitan por esta angosta vía marítima, controlada por Teherán y por la que pasa aproximadamente el 20% del petróleo global y una proporción similar del comercio de gas natural licuado. Más del 80% del crudo exportado por Irán termina en refinerías chinas, lo que hace que cualquier interrupción represente un riesgo significativo para su maquinaria industrial y su seguridad energética.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, declaró que el país adoptará las medidas necesarias para proteger su suministro de energía. “La seguridad energética es de gran importancia para la economía mundial, y todas las partes deben garantizar un flujo estable y sin interrupciones”, afirmó. Beijing también reiteró su oposición al uso de la fuerza que viole la soberanía de otros países, en referencia al conflicto en curso en Oriente Medio.

La tensión se intensificó tras la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, que provocó respuestas iraníes en la región y un cierre de facto del estrecho. El tráfico de petroleros se ha detenido en gran medida debido a amenazas de las fuerzas iraníes, elevados costos de seguros y ataques a buques, lo que ha generado una acumulación de tanqueros en espera y reruteos alternativos.

En los mercados, el petróleo Brent registró alzas pronunciadas, superando los 82 dólares por barril en sesiones recientes, con incrementos que llegaron a más del 13% en momentos de máxima incertidumbre. Analistas indican que, si el conflicto se prolonga más allá de unas semanas —como sugirió el presidente estadounidense Donald Trump al mencionar una posible duración superior a cinco semanas—, los efectos se trasladarían a precios minoristas de energía en todo el mundo. Expertos como Jan Rosenow, de la Universidad de Oxford, advirtieron que una resolución rápida limitaría el impacto, pero una extensión generaría presiones sostenidas.

Para China, una disrupción prolongada podría traducirse en problemas serios en su cadena de suministro en un plazo de uno a dos meses, según especialistas en energía. Beijing ha instado a todas las partes a cesar operaciones militares y proteger la navegación en el estrecho, considerado una ruta vital para el comercio global.

Las bolsas internacionales reflejaron la inquietud: los mercados europeos abrieron con caídas superiores al 2%, mientras que en Asia el Kospi surcoreano perdió más del 7% y el Nikkei japonés cedió alrededor del 3%, en un contexto de elevada dependencia energética de la región.

El desenlace dependerá de la duración y escala del conflicto, pero por ahora el estrecho de Ormuz sigue siendo el epicentro de la volatilidad energética mundial.

Imágen cortesía: Reuters

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