Estados Unidos

Trump apuesta a la presión económica para forzar a Irán a retomar las negociaciones

Washington, 10 de agosto de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su estrategia actual frente a Irán se centra en la presión económica más que en una nueva ofensiva militar, en medio del estancamiento de las conversaciones sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.

“Le estamos bajando el tono”, declaró el mandatario. “Solo estamos negociando a medias con ellos. Estamos observando a Irán, con su enorme inflación y el hecho de que no tiene dinero”.

Trump sostuvo que Teherán atraviesa una grave crisis económica y que el país no dispone de recursos suficientes para pagar a sus tropas. Atribuyó parte de esa situación al bloqueo naval aplicado por Washington, que, según su visión, agravó las dificultades internas iraníes. Señaló además que el precio del petróleo se ubica en poco más de 75 dólares por barril, lo que alivió el impacto del conflicto sobre los consumidores estadounidenses.

“Se va a resolver. Siempre se resuelve. Es como una partida de ajedrez”, agregó el presidente.

Las declaraciones se producen una semana después de que Trump evaluara retomar operaciones militares de gran escala contra la República Islámica. El mandatario no formuló nuevas advertencias militares ni mostró irritación por la demora en cerrar un entendimiento promovido con mediación de Omán para reorganizar la circulación en Ormuz, ruta por la que antes del conflicto transitaba cerca del 20 % del petróleo mundial.

Ese borrador de acuerdo contemplaba otorgar a Teherán un control parcial sobre el tráfico en el estrecho. Sin embargo, la posibilidad de un anuncio se debilitó ante disputas internas en el poder iraní y nuevas condiciones planteadas por Teherán.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohamad Baqer Zolgadr, presentó el sábado nuevas exigencias para permitir la reapertura del paso marítimo. Entre ellas, el fin del bloqueo naval, el levantamiento de las sanciones, la liberación de fondos iraníes congelados, el pago de reparaciones de guerra, el cese de las amenazas y operaciones militares contra Irán y sus aliados, y la retirada de fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.

En paralelo, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, reafirmó que no existen negociaciones activas con Washington. “Ahora no tenemos ninguna negociación con Estados Unidos”, declaró. El canciller indicó que no ve margen para retomar el diálogo mientras continúen, a juicio de Teherán, los incumplimientos del memorando de entendimiento firmado en junio y no haya compensación estadounidense.

Araqchi se refirió también a las conversaciones con Omán para establecer nuevas rutas marítimas y señaló que ese proceso se encuentra en su tramo final, aunque aclaró que un eventual entendimiento técnico no implica por sí mismo la reapertura de Ormuz.

Funcionarios estadounidenses detectan diferencias internas en la conducción iraní. Un sector, encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian, teme un colapso económico y considera necesario alcanzar un entendimiento con Estados Unidos. Otro, identificado con el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, rechaza cualquier concesión.

Hace una semana Trump se inclinaba por relanzar una campaña militar de mayor escala, pero terminó aceptando una desescalada temporal. Sin una guerra abierta, la dirigencia iraní queda obligada a enfrentar el daño sobre la infraestructura, la escasez de respuestas económicas y la presión derivada de la crisis. Unos 8 millones de barriles de petróleo salen cada noche del Golfo por la ruta sur del estrecho con coordinación del ejército estadounidense, mientras Washington busca aumentar ese flujo si no se concreta un acuerdo.

Imágen cortesía: Alex Brandon

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