La administración del presidente Donald Trump presentó los diseños de un ambicioso arco monumental que busca construir en Washington D.C. como parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país.
El proyecto, desarrollado por la firma Harrison Design y dado a conocer por el Departamento del Interior de Estados Unidos, contempla una estructura de más de 75 metros de altura, adornada con una inscripción dorada, una figura alada en la cima y esculturas de leones en su base.
De concretarse, el monumento sería instalado entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington, en una de las zonas más emblemáticas de la capital estadounidense.
Sin embargo, el anuncio ha generado críticas entre especialistas en urbanismo y arquitectura, quienes advierten que la magnitud del arco podría alterar significativamente el entorno, al superar incluso en tamaño al propio monumento dedicado a Abraham Lincoln y afectar las vistas hacia el cementerio.
La propuesta será analizada por la Comisión de Bellas Artes, encargada de evaluar proyectos de este tipo, en medio de cuestionamientos que también apuntan a un posible carácter simbólico excesivo del proyecto.
Desde que se dio a conocer la iniciativa, el plan ha sido señalado por diversos sectores como una obra polémica, al considerar que refleja una visión personalista del poder. El propio mandatario ha expresado su intención de que se convierta en el arco más grande del mundo, superando referentes internacionales como el de París.
Este proyecto se suma a otras iniciativas impulsadas durante su segundo mandato, varias de las cuales han enfrentado obstáculos legales. Recientemente, un juez federal frenó la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, al determinar que no se contaba con las autorizaciones necesarias del Congreso.
