Una tormenta solar severa está impactando a la Tierra este 12 de noviembre, según informó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, que la clasificó con nivel de riesgo 4 en una escala del 1 al 5, donde el nivel 5 representa un evento “extremo”.
Las tormentas geomagnéticas, también conocidas como tormentas solares, se originan por eyecciones de masa coronal del Sol, que liberan enormes cantidades de partículas cargadas capaces de alterar el campo magnético terrestre. Estos fenómenos pueden durar desde horas hasta varios días, dependiendo de la intensidad del viento solar.
De acuerdo con el Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, aunque estas tormentas son las responsables de las espectaculares auroras boreales, también pueden afectar sistemas eléctricos, satélites, GPS y redes de comunicación. En los casos más severos, incluso se ha registrado recalentamiento en transformadores de alta tensión.
El Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA notificó a los operadores de infraestructuras críticas para que apliquen medidas preventivas y reduzcan los riesgos de fluctuaciones en el voltaje o interrupciones temporales en los servicios eléctricos y de navegación.
A pesar de su potencia, los expertos señalan que no representan un peligro directo para la salud humana, aunque los efectos visuales pueden ser notables. De hecho, esta tormenta podría permitir observar auroras boreales en latitudes inusualmente bajas, lejos de las regiones polares.
Durante los últimos años, distintas agencias espaciales han lanzado misiones de observación solar para monitorear en tiempo real la actividad del Sol y emitir alertas tempranas ante posibles eyecciones que puedan impactar la Tierra.
Con esta nueva tormenta, clasificada como una de las más intensas de los últimos tiempos, el Sol vuelve a recordarle al planeta la fragilidad de sus sistemas tecnológicos ante la fuerza del espacio.
