El gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó la suspensión inmediata del patrocinio de nuevas visas H-1B por parte de todas las agencias estatales y universidades públicas, una medida que permanecerá vigente hasta que el Congreso estatal se reúna nuevamente el próximo año.
En una carta dirigida a los titulares de dependencias públicas, el mandatario republicano explicó que la decisión busca dar tiempo a los legisladores para analizar posibles “límites y salvaguardas” al programa federal de visas H-1B, así como para evaluar reformas impulsadas por el presidente Donald Trump.
Abbott argumentó que el programa, diseñado para atraer a trabajadores altamente calificados del extranjero, ha sido utilizado de manera indebida. Señaló que existen indicios de que algunos empleadores no han hecho esfuerzos reales por contratar a ciudadanos estadounidenses antes de recurrir a mano de obra extranjera. A su juicio, el esquema ha terminado por desplazar a trabajadores texanos en puestos que podrían ser cubiertos localmente.
Datos federales indican que la mayoría de los trabajadores con visa H-1B en Texas laboran en empresas privadas, por lo que el impacto directo de la orden recaería principalmente en universidades públicas y hospitales estatales. Sin embargo, algunas instituciones ya habían tomado medidas similares. El Sistema Universitario Texas A&M informó que dejó de patrocinar nuevas visas H-1B luego de que la administración Trump impusiera el año pasado una cuota de 100 mil dólares por cada solicitud.
La decisión del gobernador se da en medio de un creciente debate dentro del ala conservadora sobre el futuro del programa H-1B y su papel en el mercado laboral estadounidense, particularmente en estados con alta demanda de profesionistas especializados.
