La tensión en el Golfo Pérsico volvió a escalar luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán incautara dos embarcaciones en el estratégico Estrecho de Ormuz, bajo el argumento de que operaban sin autorización y representaban un riesgo para la seguridad marítima.
De acuerdo con un comunicado oficial, los buques —identificados como “MSC Francesca” y “Epaminodes”— habrían manipulado sus sistemas de navegación, lo que, según las autoridades iraníes, alteraba el orden en una zona considerada clave para el comercio energético mundial. Ambas embarcaciones fueron trasladadas hacia la costa iraní, sin que hasta el momento se precise la situación de sus tripulaciones.
El incidente ocurre en un contexto especialmente delicado, pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la extensión indefinida del alto al fuego con Irán, con el objetivo de abrir espacio a negociaciones. Sin embargo, la decisión de mantener el bloqueo naval ha sido rechazada por Teherán, que la considera incompatible con cualquier tregua.
En paralelo, organismos internacionales reportaron nuevos ataques contra buques en la zona. La agencia británica de monitoreo marítimo alertó sobre al menos dos agresiones recientes: una contra un barco con bandera panameña y otra contra un portacontenedores cerca de Omán. Además, una firma especializada en inteligencia marítima indicó que un tercer carguero también habría sido blanco de un ataque mientras transitaba el estrecho.
El Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, se mantiene bajo fuerte presión desde el inicio del conflicto a finales de febrero, lo que ha encendido las alarmas en los mercados y en la comunidad internacional ante el riesgo de una interrupción en el suministro energético global.
