El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció la extensión por 30 días de un permiso especial que permite la comercialización de petróleo ruso, en un intento por contener la volatilidad en los mercados energéticos internacionales.
La decisión se produce luego de que más de una decena de países solicitaran el alivio durante reuniones recientes del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ante la preocupación por el impacto de nuevas restricciones en medio del conflicto con Irán.
Durante una comparecencia ante el Senado, Bessent explicó que el cambio de postura —tras haber descartado inicialmente la prórroga— responde al riesgo de afectar el suministro global de energía. La medida también cuenta con el respaldo de aliados estratégicos de Washington.
El funcionario advirtió que la guerra ha elevado los precios del combustible, superando los cuatro dólares por galón en Estados Unidos, aunque se mostró optimista en que estos podrían disminuir una vez restablecidas las rutas comerciales.
Asimismo, detalló que países del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos, han solicitado mecanismos financieros para mantener liquidez, en medio de la caída de ingresos petroleros derivada de las tensiones en el Estrecho de Ormuz.
En paralelo, el Tesoro reiteró su estrategia de presión contra Irán, incluyendo el mantenimiento del bloqueo naval y la imposición de nuevas sanciones. Según Bessent, estas acciones buscan limitar la capacidad exportadora iraní y reducir los recursos que financian sus operaciones.
El anuncio se da en un contexto de incertidumbre diplomática, con negociaciones internacionales aún sin fecha definida, mientras persiste la preocupación por la estabilidad económica y energética a nivel global.
