Cuba sufrió este lunes un nuevo apagón generalizado, el tercero en los últimos seis meses y el octavo desde finales de 2024, en medio de una profunda crisis energética que mantiene a millones de habitantes entre cortes prolongados de electricidad, escasez de combustible y fallas constantes en su sistema de generación.
La estatal Unión Eléctrica de Cuba informó que se registró una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional y señaló que las causas del colapso se encuentran bajo investigación. El apagón afectó a prácticamente toda la isla, donde viven alrededor de 9.6 millones de personas.
La crisis eléctrica se ha agravado por el deterioro de la infraestructura, la falta de combustible y las restricciones petroleras impuestas por Estados Unidos, de acuerdo con el gobierno cubano. En algunas zonas, los cortes de energía se han extendido por varias horas al día, mientras que en el interior del país hay reportes de afectaciones que pueden durar incluso jornadas completas.
El sistema eléctrico cubano depende principalmente de siete centrales termoeléctricas envejecidas, varias de ellas con más de cuatro décadas de operación. Estas plantas presentan averías frecuentes y requieren constantes trabajos de mantenimiento, lo que reduce aún más la capacidad de generación.
Uno de los puntos más críticos es la central Antonio Guiteras, considerada la principal del país, que permanece fuera de servicio tras una falla. Esta instalación ha registrado múltiples paralizaciones en lo que va del año, lo que ha incrementado la presión sobre un sistema ya debilitado.
El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que trabajadores de la Unión Eléctrica se encuentran movilizados para restablecer el servicio y volvió a responsabilizar a Estados Unidos por el bloqueo energético que, según La Habana, limita el acceso de Cuba al combustible necesario para operar sus plantas.
La falta de electricidad también golpea la actividad económica y laboral. Habitantes de La Habana reportan dificultades para trabajar, comunicarse y conservar alimentos debido a la ausencia de energía, internet y servicios básicos.
El nuevo apagón ocurre en un momento de fuerte deterioro económico para la isla, marcada por inflación, escasez de alimentos y medicinas, así como una creciente presión social por las condiciones de vida.
Aunque las autoridades trabajan para recuperar el sistema, el colapso de este lunes vuelve a exhibir la fragilidad de la red eléctrica cubana y la dimensión de una crisis que se ha convertido en uno de los principales problemas cotidianos para la población.
