Washington, 24 de julio de 2026
La administración del presidente Donald Trump implementará a partir de este viernes nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a productos importados desde 60 países, como medida para presionar por el cumplimiento efectivo de prohibiciones contra el trabajo forzoso.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) fundamentó la decisión en investigaciones que concluyeron que las políticas de estas economías respecto a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso resultan irrazonables. Estos países representan cerca del 99,4% de las importaciones estadounidenses.
Entre las naciones afectadas se encuentran Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y Reino Unido, entre otros. Para productos de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza, las tarifas oscilarán entre el 10% y el 12,5%, descontando aranceles existentes.
China no forma parte de esta lista, ya que mantiene un régimen comercial específico con Washington. La medida reemplaza aranceles temporales del 10% que vencían y se sustenta en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta para abordar prácticas comerciales consideradas injustas.
El representante comercial Jamieson Greer defendió la iniciativa, señalando que Estados Unidos aplica estrictamente sus propias prohibiciones al trabajo forzoso desde hace casi un siglo y que es momento de que sus socios comerciales hagan lo mismo. Algunos países, como India, lograron reducir el impacto de las tarifas al modificar sus normativas durante el proceso de evaluación.
La política contempla excepciones para productos como petróleo, gas y fertilizantes, así como para bienes que ingresan bajo el acuerdo comercial USMCA entre Estados Unidos, México y Canadá.
Esta nueva ronda de aranceles se enmarca en la estrategia comercial de Trump, que utiliza las barreras a las importaciones para proteger a los trabajadores estadounidenses y corregir desequilibrios en el intercambio global. Los costos iniciales recaerán en las empresas importadoras estadounidenses, que podrían trasladarlos parcialmente a los consumidores.
Imágen cortesía: Dr J IA
