Washington impuso sanciones contra el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta Peraza y otras personas cercanas al poder en la isla, como parte de una nueva medida de presión del gobierno estadounidense.2
Entre los sancionados se encuentran Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro, y su hijo Raúl Alejandro Castro Calis. Las sanciones congelan cualquier bien o cuenta que estas personas tengan en territorio estadounidense y afectan también a entidades relacionadas con el gobierno cubano, como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Amistur Cuba y los Comités de Defensa de la Revolución.2
Esta decisión se enmarca en el endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana. El presidente Donald Trump ha amenazado con acciones más contundentes, incluyendo posibles intervenciones, y previamente ordenó un bloqueo energético que ha agravado los apagones, la escasez de combustible y la crisis económica en la isla.2
Reacciones en Cuba
Díaz-Canel condenó las medidas y acusó a Trump de promover un “escenario de conflicto”. En su cuenta de X, el mandatario cubano afirmó que estas acciones buscan “dañar al pueblo cubano” y que la isla resistirá cualquier “arremetida imperial”.2
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez calificó la inclusión de Díaz-Canel y otras figuras como una “vil” maniobra intervencionista que pretende presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos.2
Declaraciones de Trump y Rubio
Al ser consultado sobre las sanciones, Trump señaló que su objetivo es que Cuba sea “un país bien administrado”. Reconoció la grave situación que atraviesa la isla —hambruna, falta de energía y colapso económico— y afirmó que “nos ocuparemos de eso” una vez concluidas otras prioridades, como las operaciones en Irán.2
El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó las medidas al afirmar que los sancionados “dirigen o financian al régimen y sus esfuerzos por desplegar movimientos revolucionarios radicales”. Rubio, de origen cubano, ha sido uno de los principales impulsores de la línea dura contra el gobierno de La Habana.2
Díaz-Canel, quien asumió la presidencia en 2018 como sucesor de Raúl Castro, enfrenta la peor crisis económica y energética de las últimas décadas en Cuba, agravada por las sanciones estadounidenses. Su esposa, Lis Cuesta, quien actúa como primera dama de facto, también fue incluida en la lista.
Las sanciones se suman a otras acciones recientes, como cargos penales contra Raúl Castro, y forman parte de la estrategia de Trump para presionar por un cambio en el modelo económico y político cubano.
Imágen cortesía: AP
