A partir de este jueves, beneficiarios de apoyos alimentarios del gobierno de Estados Unidos en cinco estados enfrentarán nuevas limitaciones para comprar ciertos productos, como refrescos, dulces y otros alimentos considerados poco saludables, utilizando recursos del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP).
Indiana, Iowa, Nebraska, Utah y West Virginia se convierten en los primeros estados en aplicar exenciones que prohíben la adquisición de determinados artículos con estos apoyos federales. La medida forma parte de una estrategia más amplia que podría extenderse a al menos otros 13 estados en los próximos meses.
El impulso detrás de esta decisión proviene del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y de la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, quienes han llamado a los gobiernos estatales a retirar del programa alimentos que, a su juicio, contribuyen a problemas de salud. El SNAP, conocido por años como el sistema de cupones de alimentos, maneja un presupuesto cercano a los 100 mil millones de dólares y beneficia a unos 42 millones de personas.
Las autoridades federales argumentan que el objetivo es reducir enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, asociadas al consumo excesivo de bebidas azucaradas y productos con alto contenido calórico. Esta política se enmarca en la iniciativa “Hacer que Estados Unidos Vuelva a Ser Saludable”, promovida por Kennedy.
Sin embargo, la medida ha generado dudas entre especialistas en salud pública y representantes del sector minorista. Señalan que los programas estatales de SNAP ya enfrentan presiones por recortes presupuestarios y que no existen listas claras y uniformes de los productos que quedarán prohibidos, lo que complica su aplicación en tiendas y supermercados.
Además, algunos estudios indican que los efectos de restringir las compras con SNAP sobre la calidad de la dieta y la salud de los beneficiarios no son concluyentes, por lo que el impacto real de la medida sigue siendo motivo de debate.
