El frío extremo generado por la reciente tormenta invernal en Estados Unidos ha provocado la aparición de pequeños sismos acompañados de estruendos en distintos estados, un fenómeno que ha sorprendido a la población, principalmente durante las noches.
A finales de enero, una intensa ola de frío impactó regiones como Texas y la costa atlántica norte, dejando fuertes nevadas y temperaturas que oscilaron entre -15 y -20 grados, de acuerdo con reportes de agencias internacionales. Estas condiciones extremas dieron paso a los llamados “frost quakes” o criosismos, movimientos del suelo causados por la congelación repentina de la humedad acumulada bajo la superficie.
El fenómeno se ha registrado con mayor frecuencia en Kentucky, donde el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) recibió múltiples reportes de ciudadanos alarmados por fuertes sonidos y vibraciones. El especialista del NWS, Evan Webb, explicó que los criosismos ocurren cuando el suelo, previamente saturado por lluvia o lluvia gélida, se congela de manera súbita tras un descenso brusco de temperatura.
Al congelarse, la humedad se expande y provoca pequeñas fracturas en el terreno, lo que genera los estallidos y vibraciones percibidas por la población. En algunos casos, estos movimientos pueden incluso ocasionar la caída de árboles, aunque las autoridades subrayan que generalmente se trata de eventos inofensivos.
La tormenta invernal ha tenido consecuencias graves en el país. Hasta el 27 de enero, se reportaron 34 personas fallecidas, más de 500 mil hogares sin suministro eléctrico y temperaturas extremas en varios estados. Además, se registró una cancelación masiva de vuelos, considerada la mayor desde la pandemia de Covid-19, reflejando la magnitud del impacto del fenómeno climático.
