Washington / Caracas, 7 de enero de 2026 – Funcionarios estadounidenses sostuvieron contactos durante varios meses con Delcy Rodríguez —juramentada como gobernante interina de Venezuela— y su hermano Jorge Rodríguez, antes de la operación militar que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, según informaron altos funcionarios de la administración Trump a legisladores del Congreso durante una sesión informativa clasificada realizada el lunes.
Dos personas familiarizadas con la reunión confirmaron que los contactos previos formaron parte de una estrategia para garantizar una transición controlada en Caracas tras la eventual salida de Maduro. La información fue reportada inicialmente por CNN y corroborada por fuentes consultadas por esta agencia.
La administración Trump respalda explícitamente a Rodríguez como sucesora interina de Maduro, quien se encuentra recluido en una cárcel federal de Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína. El presidente Donald Trump ha descrito a Rodríguez como una figura dispuesta a colaborar en la reconstrucción del país y en la reactivación del sector petrolero, priorizando la cooperación con Estados Unidos.
Una evaluación de inteligencia clasificada de la CIA, completada recientemente y presentada a altos funcionarios, concluyó que los principales miembros del régimen de Maduro —incluida Rodríguez— serían los más idóneos para encabezar un gobierno temporal y mantener la estabilidad a corto plazo en caso de que el líder chavista perdiera el poder. La inteligencia determinó que figuras leales al chavismo controlan las estructuras militares y de seguridad, lo que reduce el riesgo de caos o levantamientos internos en comparación con un escenario que favoreciera a la oposición tradicional, como la liderada por María Corina Machado.
Esta conclusión influyó directamente en la decisión de la Casa Blanca de no respaldar a la oposición democrática y, en su lugar, optar por un arreglo con elementos del propio régimen, según personas al tanto de la evaluación.
Rodríguez fue juramentada como presidenta interina el 5 de enero por el Tribunal Supremo de Justicia, en una ceremonia que contó con el reconocimiento de las Fuerzas Armadas, aunque estas exigieron la liberación inmediata de Maduro y su esposa Cilia Flores. Desde entonces, la interina ha enviado señales mixtas: inicialmente condenó la operación estadounidense como una “agresión bárbara”, pero en días posteriores ha suavizado su tono, ofreciendo diálogo y cooperación con Washington en temas como el petróleo, la migración y el combate al narcotráfico.
La revelación de los contactos previos genera interrogantes sobre el grado de coordinación entre Washington y sectores del chavismo, y ha intensificado las críticas de la oposición, que acusa al gobierno de Trump de legitimar a un régimen autoritario en lugar de impulsar un cambio democrático genuino.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el gobierno interino venezolano han confirmado oficialmente los detalles de las conversaciones previas, aunque fuentes estadounidenses las describen como parte de esfuerzos para evitar un vacío de poder y garantizar la continuidad operativa en el país sudamericano.
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