El plan del gobierno de Estados Unidos para destinar hasta 20 millones de dólares a la compra de guantes de descarga eléctrica para agentes migratorios provocó el rechazo de congresistas demócratas y organizaciones defensoras de los migrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) contempla adquirir los dispositivos CTG-5, equipados con electrodos en la palma que emiten pulsos eléctricos al entrar en contacto con la piel. La dependencia los presentó como herramientas de “desescalada” y aseguró que ICE revisa constantemente el equipo utilizado por sus agentes.
La presidenta del Centro Nacional de Leyes de Inmigración, Kica Matos, calificó la propuesta como “repugnante y bárbara”. Además, pidió al Congreso frenar los recursos destinados a la agencia, cuyo financiamiento también ha sido cuestionado.
La congresista demócrata Delia Ramírez sostuvo que el DHS no debería recibir autorización para utilizar este tipo de dispositivos. También promovió la aprobación de su iniciativa “Melt ICE Act”, con la que busca reducir los fondos federales destinados a la detención de migrantes.
Por su parte, el representante Maxwell Alejandro Frost criticó que se utilicen 20 millones de dólares provenientes de los contribuyentes para equipar con estos guantes a los agentes migratorios.
La Red Nacional de Organización de Jornaleros lanzó una acusación más severa al advertir que los dispositivos podrían utilizarse para causar dolor de manera discreta. Su director, Jorge Torres, reiteró el llamado a desaparecer la agencia migratoria.
La controversia surge en medio de críticas contra ICE por sus operativos de detención y por incidentes mortales registrados durante intervenciones en Texas, Maine y Minneapolis, los cuales han provocado protestas y nuevas exigencias de supervisión sobre el organismo.
