El gobierno iraní inició este lunes ejercicios militares en el estratégico estrecho de Ormuz, una zona por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, en medio de la antesala de negociaciones nucleares con Estados Unidos.
Las maniobras, organizadas por la Guardia Revolucionaria Islámica, incluyen simulaciones de bloqueo marítimo, despliegue de lanchas rápidas y uso de armamento avanzado. El ejercicio —denominado por Teherán como “control inteligente” del paso marítimo— también se extiende al golfo Pérsico y al mar de Omán.
Autoridades iraníes aseguran que buscan demostrar capacidad de reacción ante posibles amenazas externas. Sin embargo, gobiernos occidentales interpretan el movimiento como un mensaje de presión geopolítica, ya que Teherán ha advertido en repetidas ocasiones que podría cerrar la ruta energética si enfrenta sanciones más severas.
La operación es supervisada por el comandante militar Mohamad Pakpur y respaldada por el líder supremo Ali Khamenei, quien considera el control del tránsito petrolero una herramienta estratégica.
Respuesta militar estadounidense
El inicio de los ejercicios coincide con el despliegue naval ordenado por el presidente Donald Trump en la región. Entre los buques enviados se encuentra el portaaviones USS Gerald R. Ford, acompañado por unidades de escolta para disuadir cualquier intento de interrupción del comercio marítimo.
Washington advirtió que mantendrá una fuerte presencia militar en la zona mientras avanzan los contactos diplomáticos.
Negociación bajo tensión
Las maniobras ocurren previo a conversaciones previstas en Ginebra, con mediación de Omán, donde ambas partes discutirán límites al enriquecimiento de uranio y un posible alivio de sanciones.
Teherán adelantó que no aceptará eliminar su programa nuclear ni restringir sus misiles balísticos, dejando claro que las negociaciones arrancan bajo un clima de presión militar mutua y elevada incertidumbre internacional.
