Washington D.C. — El presentador de televisión Jimmy Kimmel rechazó las acusaciones de que su chiste sobre Melania Trump constituyera un “llamado al asesinato”, en medio de la polémica generada por un tiroteo ocurrido durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
El incidente se remonta al programa Jimmy Kimmel Live!, donde el comediante se refirió a la primera dama como “viuda en espera”, en un sketch que bromeaba sobre la diferencia de edad de 23 años entre ella y el presidente Donald Trump, quien se acerca a los 80 años. Kimmel señaló que la burla era “ligera” y se centraba en que Melania Trump es más joven que él mismo.
Días después, el sábado, un hombre armado identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, abrió fuego cerca de un control de seguridad en el hotel donde se celebraba la tradicional cena de gala con periodistas, funcionarios y figuras públicas. El evento fue suspendido y el presidente Trump junto a su esposa fueron evacuados. Allen fue detenido y enfrenta cargos que incluyen intento de asesinato del presidente, por los que podría recibir cadena perpetua. Las autoridades indicaron que el ataque pudo estar dirigido contra miembros de la administración.
Tras el tiroteo, un video del chiste de Kimmel resurgió en redes sociales y generó fuertes críticas por parte de sectores conservadores, que lo acusaron de alentar la violencia política y exigieron su salida del aire.
Melania Trump publicó un mensaje en X en el que calificó el sketch como “odioso y violento” y pidió a la cadena ABC que tome medidas contra el presentador: “Personas como Kimmel no deberían tener la oportunidad de entrar en nuestros hogares cada noche para difundir odio”, escribió. Agregó que sus palabras son “corrosivas” y profundizan la división política en Estados Unidos.
Por su parte, el presidente Donald Trump expresó en Truth Social su indignación por los comentarios y solicitó el despido inmediato de Kimmel de Disney y ABC, calificándolos como un “llamado a la violencia”.
En su primer monólogo tras los hechos, Kimmel defendió su posición: “De ninguna manera, bajo ninguna definición, fue un llamado al asesinato, y ellos lo saben. He sido muy vocal durante muchos años denunciando la violencia armada en particular”. El comediante también señaló que la retórica de odio debe rechazarse y sugirió que una buena forma de comenzar sería “tener una conversación al respecto con su esposo”, refiriéndose al presidente Trump.
Este no es el primer episodio controvertido para Kimmel. En septiembre pasado fue temporalmente retirado del aire tras comentarios sobre otro tiroteo, aunque su programa fue restituido una semana después.
El caso ha reavivado el debate sobre los límites de la comedia política, la retórica pública y la seguridad en eventos de alto perfil en un contexto de elevada polarización en Estados Unidos.
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