El Tribunal Supremo de Estados Unidos confirmó este martes las leyes estatales que prohíben a las niñas y mujeres transgénero competir en equipos deportivos femeninos escolares, en una decisión que representa un nuevo revés para la comunidad transgénero.
La mayoría conservadora del tribunal dictaminó que las prohibiciones en Idaho y Virginia Occidental no violan la Constitución ni el Título IX, la ley federal que prohíbe la discriminación sexual en la educación.
Más de dos docenas de estados, en su mayoría gobernados por republicanos, han implementado este tipo de restricciones, y se espera que la resolución del alto tribunal fortalezca y extienda estas medidas.
Entre los casos analizados se encuentra el de Becky Pepper-Jackson, una estudiante transgénero de Virginia Occidental que ha competido en deportes femeninos, y el de Lindsay Hecox en Idaho, quien demandó la primera ley estatal de este tipo en el país.
La decisión deja pendientes demandas en estados como Connecticut y California, donde se permite a los atletas transgénero competir según su identidad de género.
La sentencia se enmarca en una serie de fallos recientes del tribunal en contra de políticas favorables a las personas transgénero, como las relacionadas con la atención médica de afirmación de género para menores.
Diversas figuras del deporte se han pronunciado tanto a favor como en contra de estas prohibiciones. Mientras algunas exatletas como Martina Navratilova apoyan las restricciones en busca de “competencia justa”, otras como Megan Rapinoe respaldan la participación de atletas transgénero.
La decisión del Supremo refuerza el argumento de que, en el ámbito deportivo, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres justifican categorías separadas, según las posturas defendidas por los estados demandados.
Imágen cortesía: IA Doctor J
