El telescopio espacial Swift de la NASA regresó de manera descontrolada a la atmósfera terrestre este miércoles 4 de noviembre, después de permanecer casi 22 años en órbita estudiando algunas de las explosiones más poderosas del universo.
De acuerdo con la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el observatorio reingresó a la atmósfera a las 7:39 de la mañana, hora del este estadounidense, sobre la región norte de Sumatra, en Indonesia, sin que hasta el momento se hayan reportado daños personales o materiales.
La nave, de aproximadamente mil 450 kilogramos, se desintegró en gran parte debido a las altas temperaturas generadas durante su descenso. Sin embargo, la NASA advirtió que algunos componentes pudieron sobrevivir y alcanzar la superficie terrestre.
Previo al reingreso, la agencia espacial estadounidense había estimado una probabilidad de una entre 2 mil 100 de que algún fragmento ocasionara lesiones a una persona.
El Swift fue lanzado en noviembre de 2004 con una misión inicialmente programada para dos años, pero logró mantenerse operativo durante casi 22, convirtiéndose en una herramienta fundamental para la investigación astronómica.
Durante su trayectoria, el telescopio registró más de 2 mil explosiones de rayos gamma y alrededor de mil 400 supernovas, contribuyendo a miles de investigaciones científicas sobre el comportamiento del universo.
La NASA intentó prolongar su funcionamiento mediante una misión de rescate desarrollada con la empresa Katalyst Space, que buscaba elevar su órbita utilizando una nave robótica. Sin embargo, problemas técnicos obligaron a cancelar la maniobra en agosto pasado.
Con su regreso a la Tierra, concluye una de las misiones más destacadas de observación espacial de las últimas décadas. No obstante, el legado científico del Swift continuará disponible para investigadores de todo el mundo, gracias a millones de imágenes y datos recopilados durante sus años de operación.
