El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán, afirmando que en un plazo de 48 horas su Gobierno “golpeará y hará desaparecer las PLANTAS ELÉCTRICAS” iraníes, en respuesta al cierre del estrecho de Ormuz que el régimen persa mantiene desde hace más de tres semanas.
El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, es una vía crítica para el suministro global de crudo, gasolina, diésel y fertilizantes agrícolas. Su bloqueo ha generado preocupación por el impacto en los precios energéticos y la economía internacional.
La amenaza de Trump se produjo después de que Irán lanzara un ataque con misiles contra dos ciudades del sur de Israel: Dimona y Arad. Según autoridades israelíes, decenas de personas resultaron heridas, varias de ellas de gravedad. La organización de emergencias MDA reportó que en Arad fueron hospitalizadas 88 personas, de las cuales 10 se encuentran en condición crítica.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) indicaron que no lograron interceptar los misiles balísticos lanzados por Irán. El ataque fue una represalia directa al bombardeo israelí contra la Universidad Malek-ashtar, principal centro de investigación nuclear iraní, donde según fuentes israelíes se desarrollaban componentes para posibles armas atómicas.
Irán respondió a la amenaza de Trump advirtiendo que, en caso de ataques a sus instalaciones eléctricas, “se tendrá como objetivo toda la infraestructura energética, todos los sistemas informáticos y todas las instalaciones de desalinización que pertenezcan a Estados Unidos” en la región de Medio Oriente.
La escalada se enmarca en el conflicto armado iniciado el pasado 28 de febrero entre Israel, Estados Unidos e Irán, que ya deja al menos 2.198 muertos en distintos puntos de Medio Oriente. De acuerdo con la Media Luna Roja iraní, 1.230 personas han fallecido en Irán; en Líbano se reportan 912 víctimas por ataques israelíes; en Israel han muerto 15 civiles; y del lado estadounidense se registran 13 soldados caídos en combate, 2 fuera de combate y al menos 140 heridos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró tras el ataque iraní que su Gobierno proporcionará toda la asistencia necesaria a las autoridades locales afectadas y reafirmó su determinación: “Seguimos determinados a continuar con el asalto contra nuestros enemigos en cualquier frente”.
Más temprano, Irán también lanzó misiles de largo alcance contra una base militar en el océano Índico de propiedad británico-estadounidense, lo que intensifica aún más las tensiones en la región.
La Policía de Israel difundió imágenes de las operaciones de búsqueda y rescate en las zonas impactadas, mientras expertos advierten que la prolongación del conflicto y el bloqueo del estrecho de Ormuz continuarán presionando al alza los precios de la energía y afectando la economía global más allá del incremento inmediato en el costo de la gasolina.
Imágen cortesía: LA Times
