Minneapolis, 23 de enero de 2026 — El vicepresidente JD Vance insistió ayer en que su visita a Minnesota buscaba reducir las tensiones derivadas de la intensa campaña de deportaciones impulsada por la Casa Blanca, al tiempo que culpó a la “extrema izquierda” y a las autoridades estatales y locales por el desorden generado.
Durante una conferencia de prensa en Minneapolis, Vance afirmó que el Gobierno federal estaba “haciendo todo lo posible para calmar las cosas” y urgió a los líderes del estado a “llegar a un acuerdo” y cooperar con las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Detrás de él se alinearon oficiales federales, y dos vehículos de ICE exhibían el lema “Defendamos la Patria”.
El Departamento de Justicia investiga a figuras demócratas clave de Minnesota, como el gobernador Tim Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, por posibles obstrucciones a la aplicación de las leyes migratorias a través de sus críticas públicas. Ambos han calificado la pesquisa como un intento de intimidar a la oposición política.
La presencia de Vance se enmarca en semanas de fuerte retórica desde la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección y desplegar fuerzas militares ante los disturbios. Vance señaló que, por ahora, no consideran necesaria esa medida.
Trump ordenó el envío de miles de agentes federales a Minnesota a inicios de enero, tras denuncias de fraude en programas de cuidado infantil involucrando a inmigrantes somalíes. La indignación local creció tras la muerte de Renee Good, ciudadana estadounidense y madre de tres hijos, baleada mortalmente por un agente federal durante un enfrentamiento. Vance defendió al agente involucrado y reiteró que Good “embistió” con su vehículo a un oficial, versión desmentida por videos del incidente.
Walz responsabilizó al Gobierno federal por la agitación y pidió retirar las “demostraciones de fuerza” de las calles para enfocarse en delincuentes violentos en lugar de acciones confrontacionales generalizadas. Frey denunció discriminación racial en las detenciones, afirmando que se persigue a personas “únicamente por su apariencia somalí o latina”, y calificó la operación como una forma de “aterrorizar a la gente” más que de garantizar seguridad.
Vance rechazó las acusaciones de discriminación y defendió acciones como la detención de un niño de 5 años junto a su padre indocumentado. Según el vicepresidente, el padre huyó al intentar arrestarlo, y los agentes no podían dejar al menor desprotegido en la calle.
Respecto a reportes sobre ingresos forzosos a domicilios sin orden judicial —basados en un memorando interno de ICE que permite el uso de órdenes administrativas emitidas por la propia agencia en vez de judiciales—, Vance aseguró que las órdenes judiciales seguirán siendo parte del proceso, salvo en casos de legítima defensa.
Para este viernes se esperan protestas masivas en Minnesota, respaldadas por líderes religiosos, sindicatos y casi 600 negocios locales que cerrarán en solidaridad. Se anticipan cientos de eventos similares en todo el país, según organizaciones como MoveOn.
Imágen cortesía: Wired
