El estado de Texas ejecutó este jueves a Edward Lee Busby Jr., condenado por el asesinato de Laura Lee Crane, una profesora universitaria jubilada de 77 años, ocurrido en 2004.
Busby fue declarado muerto tras recibir la inyección letal, con lo que se convirtió en el preso número 600 ejecutado en Texas desde 1982, año en que el estado retomó la aplicación de la pena de muerte tras una moratoria nacional.
Antes de su ejecución, el condenado ofreció una disculpa a su familia y a los familiares de la víctima. En su última declaración, pidió perdón y aseguró que nunca quiso que Crane sufriera daño.
La defensa de Busby intentó frenar la ejecución al argumentar que el hombre tenía una discapacidad intelectual, condición que, de acuerdo con precedentes judiciales en Estados Unidos, puede impedir la aplicación de la pena capital.
Sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó detener el procedimiento y revocó una suspensión emitida previamente por un tribunal inferior, permitiendo que la ejecución siguiera adelante.
Con este caso, Busby se convirtió en el condenado número 12 ejecutado en Texas en lo que va del año, reforzando el papel del estado como el principal ejecutor de la pena de muerte en Estados Unidos.
Actualmente, la pena capital ha sido abolida en 23 de los 50 estados del país, mientras que California, Oregón y Pensilvania mantienen moratorias vigentes que impiden llevar a cabo ejecuciones.
