Washington / La Habana, 17 de marzo de 2026.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, ya sea “liberarla o tomarla de alguna forma”, en el contexto de las crecientes tensiones entre ambos países derivadas del bloqueo petrolero impuesto por Washington desde enero pasado.
Durante una comparecencia en la Casa Blanca, Trump describió a la isla como “una nación fracasada” que “no tiene dinero, no tiene petróleo, no tiene nada”, aunque reconoció que posee “buena tierra” y “paisajes bonitos”. El mandatario presumió de contar con amigos cubanos que se hicieron millonarios en Estados Unidos y reiteró que el régimen de La Habana “caerá muy pronto” porque el país “está en ruinas”.
Las declaraciones se producen mientras Cuba enfrenta su sexto apagón nacional en los últimos 18 meses. La Unión Eléctrica informó una “desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional” que afectó a los 11 millones de habitantes de la isla. Las autoridades cubanas indicaron que se investigan las causas y ya se aplican protocolos de restablecimiento.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, había advertido que la isla lleva más de tres meses sin recibir envíos de petróleo, operando únicamente con energía solar, gas natural y termoeléctricas. La crisis ha obligado a posponer cirugías para decenas de miles de pacientes y ha agravado el malestar social, con protestas que dejaron al menos un herido por disparo y varios detenidos en el centro del país.
En paralelo, el gobierno cubano anunció que permitirá a los ciudadanos cubanos residentes en el extranjero —incluidos aquellos en ciudades como Miami— invertir en el sector privado y ser dueños de negocios en la isla. El viceprimer ministro y “zar” económico, Oscar Pérez-Oliva Fraga, declaró que Cuba está “abierta a tener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” y con la diáspora cubana, aunque señaló que el bloqueo estadounidense dificulta estos esfuerzos.
El anuncio generó rechazo inmediato en el exilio. El representante republicano por Florida, Carlos Giménez, advirtió a los cubanos en el sur de Florida que no inviertan en la isla porque “estarán perdiendo su tiempo y su dinero”. “Cualquiera que vaya a invertir con este régimen está loco. ¿Cuántas veces tiene que expropiar propiedades y quedarse con las inversiones antes de que la gente se dé cuenta de que está tratando con una pandilla de ladrones?”, cuestionó Giménez.
Trump confirmó que su administración mantiene conversaciones activas con las autoridades cubanas. El 17 de febrero pasado ya había revelado que el secretario de Estado, Marco Rubio, dialoga directamente con La Habana sobre un posible “acuerdo”, al tiempo que descartó por ahora una operación militar similar a la de Venezuela. El presidente estadounidense insistió en que Cuba representa “una amenaza humanitaria” y que los cubanoestadounidenses “se alegrarán cuando puedan volver” a la isla para reunirse con sus familias.
La crisis energética y económica de Cuba se ha intensificado desde 2024, pero el bloqueo de crudo anunciado por Trump en enero —que incluye aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla— ha paralizado aún más la economía y disparado la presión interna y externa sobre el gobierno de Díaz-Canel.
Ambos gobiernos coinciden en que mantienen contactos para “buscar soluciones por la vía del diálogo”, aunque las posturas siguen marcadas por fuertes diferencias: Washington presiona por cambios estructurales, mientras La Habana atribuye la mayor parte de sus problemas al embargo y al bloqueo energético.
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