Washington, 6 de abril de 2026 – La Casa Blanca del presidente Donald Trump presentó una propuesta presupuestaria que contempla reducir en 5.600 millones de dólares el financiamiento de la NASA para el año 2027, lo que representa un recorte del 23% respecto a los niveles actuales.
La iniciativa incluye un aumento de 1.000 millones de dólares para el programa Artemis, enfocado en el regreso de astronautas a la Luna y futuros viajes a Marte. Sin embargo, plantea fuertes reducciones —cercanas al 50%— en el presupuesto científico de la agencia, afectando programas de exploración del sistema solar exterior, astrofísica y heliofísica.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, defendió la propuesta argumentando que el presupuesto actual de la agencia ya es superior al de cualquier otra entidad espacial del mundo y que el presupuesto científico supera al de todas las demás agencias combinadas. “La NASA no tiene un problema de cifra total”, afirmó Isaacman, quien aseguró que con fondos adicionales enfocados en vuelos tripulados y exploración de Marte se podría avanzar en un asentamiento lunar y en el desarrollo de una nave con propulsión nuclear.
Por su parte, organizaciones como The Planetary Society criticaron duramente la medida, calificándola de “presupuesto de rendición” y una “amenaza existencial” al liderazgo estadounidense en ciencia y exploración espacial. “Se recortarían los programas de exploración del sistema solar exterior, la astrofísica, la heliofísica; todo aquello que contribuye al programa humano y lo hace posible”, señaló Jack Kiraly, director de relaciones gubernamentales de la organización.
La propuesta también deja en incertidumbre el futuro de la Estación Espacial Internacional (EEI), con un recorte de 1.100 millones de dólares en su presupuesto y un enfoque en el desarrollo de estaciones espaciales comerciales, manteniendo solo el plan de desorbitaje seguro para 2030.
Esta iniciativa se da en medio de la misión Artemis II, en la que cuatro astronautas viajan hacia la Luna, marcando el punto más lejano alcanzado por humanos en décadas. La propuesta presupuestaria deberá ser revisada y aprobada por el Congreso, donde legisladores de ambos partidos han expresado en el pasado su oposición a recortes similares en programas científicos.
Hasta el momento, la NASA no ha emitido comentarios adicionales sobre el impacto que estos ajustes podrían tener en la moral de sus empleados ni en proyectos clave como el telescopio espacial Nancy Grace Roman. Analistas advierten que los recortes podrían generar incertidumbre y disrupciones en la fuerza laboral de la agencia espacial.
Imágen cortesía: Reuters
